Alemania atribuye al GRU ruso un supuesto ataque híbrido contra un aeropuerto y una central eléctrica y convoca al embajador de Rusia.
El Gobierno de Alemania ha atribuido oficialmente a la inteligencia militar rusa (GRU) un supuesto ataque híbrido contra infraestructuras estratégicas del país y ha convocado al embajador de Rusia para exigir explicaciones. Según el Ministerio del Interior alemán, un incidente registrado el pasado 4 de agosto en el aeropuerto de Leipzig y un ataque posterior contra una central eléctrica en Brandeburgo formarían parte de una misma campaña de acciones hostiles presuntamente dirigidas desde Moscú.
Las acusaciones suponen una nueva escalada en la tensión entre Berlín y Moscú en un momento marcado por la guerra en Ucrania y el incremento de los incidentes de seguridad que afectan a infraestructuras críticas europeas.
El Ejecutivo alemán sostiene que dispone de indicios suficientes para atribuir ambos episodios al GRU, el servicio de inteligencia militar ruso, aunque por el momento no ha hecho públicas las pruebas que sustentan esa conclusión.
Rusia, por ahora, no ha reconocido responsabilidad alguna en los hechos denunciados por las autoridades alemanas.
Berlín atribuye el incidente de Leipzig a la inteligencia militar rusa
Según el Ministerio del Interior alemán, el primer episodio investigado ocurrió el pasado 4 de agosto en el aeropuerto de Leipzig, uno de los principales centros logísticos de carga aérea del país.
De acuerdo con la versión oficial difundida por Berlín, un dron equipado con cargas explosivas habría penetrado en el espacio aéreo del aeropuerto y se habría dirigido hacia un avión de carga ucraniano.
Las autoridades sostienen que el aparato habría sido controlado por agentes vinculados al GRU dentro de una operación de carácter híbrido, un concepto utilizado habitualmente para describir acciones que combinan espionaje, sabotaje, ciberataques, desinformación y operaciones encubiertas.
El Gobierno alemán considera que este tipo de actuaciones buscan generar inestabilidad sin llegar a desencadenar un enfrentamiento militar convencional.
Hasta el momento no se han difundido públicamente detalles técnicos sobre el sistema de guiado del dron ni sobre las pruebas forenses utilizadas para atribuir la autoría a los servicios de inteligencia rusos.
La convocatoria del embajador ruso por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores representa uno de los gestos diplomáticos más contundentes empleados por Alemania frente a Moscú desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania.
Ataque contra una central eléctrica en Brandeburgo
El segundo incidente señalado por las autoridades alemanas afecta a una de las principales centrales eléctricas del estado federado de Brandeburgo.
Según el Ministerio del Interior, la instalación sufrió un ataque con proyectiles que provocaron daños en parte de la infraestructura energética.
El diario alemán Bild informó posteriormente de que en la acción se habrían utilizado misiles o proyectiles de fabricación artesanal que alcanzaron diferentes puntos del complejo industrial.
Ni el Ministerio del Interior ni las autoridades regionales han detallado por ahora el alcance exacto de los daños ni el impacto que el incidente pudo tener sobre el suministro eléctrico.
Las investigaciones continúan abiertas con la participación de los servicios de inteligencia y de las fuerzas federales de seguridad.
Las autoridades alemanas consideran que ambos episodios presentan características compatibles con operaciones de sabotaje dirigidas contra infraestructuras críticas, un tipo de amenaza que varios gobiernos europeos vienen advirtiendo desde hace meses.
Crece la tensión diplomática entre Alemania y Rusia
La decisión de Berlín de responsabilizar públicamente al GRU añade un nuevo elemento de fricción a unas relaciones bilaterales ya profundamente deterioradas por la guerra en Ucrania, las sanciones económicas y las sucesivas expulsiones de diplomáticos registradas desde 2022.
Durante los últimos años, diversos países europeos han acusado a los servicios de inteligencia rusos de participar en campañas de espionaje, ciberataques y operaciones de sabotaje contra infraestructuras estratégicas, aunque Moscú ha rechazado de forma reiterada esas acusaciones.
La calificación de los hechos como un "ataque híbrido" refleja además la creciente preocupación de los gobiernos europeos por amenazas que no encajan en el concepto tradicional de conflicto armado, pero que pueden afectar al funcionamiento de infraestructuras esenciales como aeropuertos, redes energéticas, telecomunicaciones o sistemas de transporte.
Por el momento, el Gobierno alemán no ha anunciado nuevas medidas de represalia más allá de la convocatoria del representante diplomático ruso y del refuerzo de las investigaciones en curso.
Tampoco se ha informado de detenciones relacionadas con los hechos ni de la existencia de sospechosos identificados dentro del territorio alemán.
Se espera que las pesquisas permitan esclarecer tanto el modo de ejecución de los ataques como la eventual implicación de actores estatales o de terceros que pudieran haber actuado en nombre de servicios de inteligencia extranjeros.
Mientras tanto, el caso vuelve a situar la seguridad de las infraestructuras críticas en el centro del debate europeo y refuerza la preocupación de varios gobiernos por el aumento de las operaciones de sabotaje y de las denominadas amenazas híbridas desde el comienzo del conflicto en Ucrania.





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