Circulan mensajes no verificados que anuncian revelaciones sobre Pegasus antes del 15 de septiembre y señalan a Sánchez y Marlaska.
Mensajes atribuidos a una fuente de la inteligencia argelina, transmitidos a través de un intermediario español, aseguran que se liberará información sobre el espionaje con Pegasus antes del 15 de septiembre. Según esos mismos mensajes, los teléfonos de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, habrían sido inspeccionados con el programa, y en el caso de Marlaska se habrían extraído alrededor de 7 gigas de datos. Las afirmaciones sostienen que tanto Pedro Sánchez como Marlaska estarían “pillados” por la inteligencia marroquí. Ninguna de estas informaciones ha sido confirmada por fuentes oficiales españolas, argelinas o independientes.
El material ha comenzado a circular en redes y foros políticos en un contexto de tensión renovada sobre el espionaje y la relación con Marruecos.
El origen de los mensajes y su grado de verificabilidad
Los textos que se han difundido presentan la información como procedente de “un alto cargo de la inteligencia argelina” a través de una persona española que actuaría como intermediaria. El emisor de los mensajes afirma que la fuente es “absolutamente fiable”, aunque reconoce la posibilidad de que la fecha u otros detalles resulten incorrectos.
No se aporta documentación, grabaciones, cadenas de custodia ni identificación verificable de los interlocutores. En periodismo de investigación, las informaciones basadas únicamente en fuentes anónimas de inteligencia extranjera requieren un contraste exhaustivo antes de ser elevadas a la categoría de hecho. Hasta el momento, ese contraste no se ha producido de forma pública.
La mención a una fecha concreta —antes del 15 de septiembre— genera expectación, pero también eleva el riesgo de que se trate de una operación de intoxicación o de una predicción fallida. La experiencia de filtraciones previas relacionadas con Pegasus muestra que las fechas anunciadas con rotundidad no siempre se cumplen.
Las afirmaciones sobre Robles, Marlaska y Sánchez
Según los mensajes, el teléfono de Margarita Robles habría sido analizado con Pegasus sin que se encontraran datos de valor, solo fotografías y documentos irrelevantes. En cambio, del dispositivo de Fernando Grande-Marlaska se habrían extraído unos 7 gigas de información, cantidad que los textos comparan con la obtenida del teléfono de Pedro Sánchez y que consideran superior.
A partir de esa comparación, los mensajes concluyen que tanto el presidente del Gobierno como el ministro del Interior estarían comprometidos por material en manos de la inteligencia marroquí. Esta afirmación, de extraordinaria gravedad, carece de respaldo documental público y no ha sido confirmada por ninguna autoridad judicial ni policial española.
El caso Pegasus en España ya ha sido objeto de investigaciones periodísticas, de una comisión de investigación en el Congreso y de actuaciones judiciales. Se confirmó que varios teléfonos de Independentistas catalanes y, posteriormente, dispositivos de miembros del Gobierno fueron infectados. Marruecos ha negado reiteradamente su implicación. Las pesquisas no han concluido, de forma oficial y pública, que exista un archivo de material comprometedor utilizado para chantajear al Ejecutivo.
Contexto político y riesgos de la desinformación
La reaparición de estas filtraciones se produce en un momento de polarización sobre la política hacia Marruecos, la gestión de la frontera de Ceuta y Melilla y las consecuencias del giro español en la cuestión del Sáhara Occidental. En ese clima, cualquier información que apunte a un chantaje o a un secreto de Estado adquiere una carga política inmediata.
Argelia, principal respaldo del Frente Polisario y rival regional de Marruecos, tiene intereses claros en debilitar la relación entre Madrid y Rabat. Por ello, las informaciones que se presentan como procedentes de su inteligencia deben ser examinadas con especial cautela: pueden responder a una estrategia de influencia tanto como a una filtración genuina.
Los especialistas en seguridad y en verificación de datos advierten de que las operaciones de intoxicación utilizan con frecuencia el formato de “fuente de inteligencia de alto nivel” y de “fechas inminentes de revelación” para generar ruido, condicionar el debate y erosionar la confianza en las instituciones. Sin pruebas verificables, el relato permanece en el terreno de la alegación.
Lo que está acreditado y lo que no
Está acreditado que el software Pegasus se utilizó contra teléfonos de ciudadanos y cargos públicos españoles. Está acreditado que el Gobierno español abrió investigaciones y que el asunto llegó al Parlamento. Está acreditado que la relación entre España y Marruecos atraviesa una fase de cooperación reforzada tras el cambio de posición sobre el Sáhara.
No está acreditado que exista un “secreto mortal” en manos de Rabat, ni que se vaya a producir una revelación masiva antes del 15 de septiembre, ni que los volúmenes de datos atribuidos a Marlaska y a Sánchez correspondan a material de chantaje. Tampoco está acreditado que la inteligencia argelina sea la origen real de los mensajes ahora difundidos.
La prudencia periodística obliga a separar ambos planos. Informar de que circulan estos textos y describir su contenido es legítimo. Presentarlos como hechos consumados o como prueba de un chantaje de Estado no lo es.
Hasta que aparezcan documentos contrastables, resoluciones judiciales o confirmaciones oficiales, las afirmaciones sobre una revelación inminente del caso Pegasus y sobre el material que supuestamente compromete a Sánchez y a Marlaska deben tratarse como lo que son: alegaciones no verificadas procedentes de fuentes anónimas en un contexto de alta tensión geopolítica. La fecha del 15 de septiembre permitirá comprobar si la predicción se cumple o si se trata de una nueva entrega de un relato que, por ahora, carece de evidencias públicas.





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