La inteligencia estadounidense alerta a Europa sobre posibles ataques rusos con drones lanzados desde barcos contra países aliados.
Los servicios de Inteligencia de Estados Unidos han compartido con varios gobiernos europeos información sobre una posible escalada rusa mediante ataques con drones contra países aliados de Ucrania. Según fuentes vinculadas al Ministerio de Defensa de Lituania, Moscú podría utilizar drones lanzados desde barcos para realizar operaciones contra objetivos en países mediterráneos como España, Francia o Italia, aunque no existe confirmación pública de un ataque inminente.
Europa analiza una posible nueva estrategia rusa con drones
Los gobiernos europeos han recibido información de inteligencia sobre posibles planes de Rusia para ampliar el uso de drones contra países occidentales que apoyan a Ucrania, según fuentes conocedoras de los informes compartidos entre aliados.
La información habría sido recopilada por los servicios de inteligencia estadounidenses y trasladada a diferentes cancillerías europeas en un contexto de creciente preocupación por las acciones híbridas atribuidas a Moscú.
Según una fuente cercana al Ministerio de Defensa de Lituania citada bajo condición de anonimato, Rusia podría recurrir a drones lanzados desde embarcaciones para alcanzar objetivos situados en países del sur de Europa.
La misma fuente señala que los aparatos podrían ser transportados ocultos en contenedores de barcos y desplegados posteriormente desde el mar, una opción que permitiría reducir la exposición de las plataformas de lanzamiento.
Los países mencionados en los análisis como posibles objetivos incluyen España, Francia e Italia, aunque las autoridades no han informado de instalaciones concretas que pudieran estar en riesgo ni han confirmado la existencia de planes operativos específicos.
La posibilidad de utilizar drones desde el mar forma parte de los escenarios estudiados por distintos servicios de seguridad europeos debido a la dificultad de detectar con antelación operaciones desarrolladas desde embarcaciones civiles o comerciales.
Los expertos en seguridad consideran que este tipo de acciones encajarían dentro de una estrategia de presión indirecta destinada a aumentar la incertidumbre y poner a prueba la capacidad de respuesta de los países europeos.
Desde el inicio de la guerra en Ucrania, varios gobiernos occidentales han alertado sobre un incremento de actividades consideradas como operaciones híbridas, entre ellas campañas de desinformación, sabotajes, ataques informáticos y acciones encubiertas.
Rusia ha rechazado en repetidas ocasiones las acusaciones occidentales sobre su responsabilidad en este tipo de incidentes y sostiene que sus actuaciones responden a sus intereses de seguridad nacional.
El dron Gerbera, una de las opciones analizadas por los aliados
Según la información manejada por las autoridades lituanas, uno de los modelos que podría ser utilizado en una eventual operación sería el dron ruso Gerbera.
Este aparato ha sido empleado por Rusia en el contexto de la guerra de Ucrania y está diseñado para realizar misiones de reconocimiento, distracción o ataque dependiendo de la configuración utilizada.
El Gerbera tiene unas dimensiones aproximadas de dos metros de longitud y una envergadura cercana a los 2,5 metros.
Su peso puede alcanzar los 18 kilogramos y cuenta con una velocidad aproximada de 160 kilómetros por hora.
El alcance máximo declarado ronda los 600 kilómetros, aunque esta distancia puede variar en función de factores como la carga transportada, las condiciones meteorológicas o el perfil de vuelo utilizado.
Una de las características que hacen atractivo este tipo de drones para operaciones encubiertas es su tamaño relativamente reducido frente a otros modelos utilizados en la guerra de Ucrania.
Según las fuentes citadas, un barco mercante podría transportar varios aparatos de este tipo y facilitar su despliegue desde zonas marítimas próximas a los objetivos.
Esta capacidad supondría una diferencia respecto a drones de mayores dimensiones como los modelos Shahed o Geran, utilizados habitualmente por Rusia en ataques contra territorio ucraniano.
La posibilidad de lanzamiento desde plataformas marítimas complica los sistemas tradicionales de detección, ya que el origen del ataque puede encontrarse lejos de las zonas donde se produce el impacto.
Los servicios de seguridad europeos estudian desde hace meses distintas posibilidades relacionadas con el uso de drones comerciales o militares en operaciones contra infraestructuras críticas.
Aeropuertos, instalaciones energéticas, centros logísticos o infraestructuras de comunicaciones figuran entre los objetivos que habitualmente concentran la atención de los análisis de seguridad.
La tensión aumenta por los incidentes atribuidos a Rusia en Europa
Los informes de inteligencia compartidos entre aliados llegan después de varios incidentes registrados en Europa que han elevado la preocupación sobre una posible ampliación del conflicto ucraniano más allá del frente militar.
Moscú ha defendido en distintas ocasiones que el envío de armas, información de inteligencia y apoyo militar a Ucrania convierte a los países occidentales en participantes indirectos del conflicto.
Esa posición ha generado preocupación entre los gobiernos europeos, que consideran que Rusia podría intentar aumentar la presión mediante acciones que permanezcan por debajo del nivel necesario para activar una respuesta militar colectiva de la OTAN.
Durante los últimos meses, diferentes países han denunciado episodios de sabotaje, interferencias y operaciones atribuidas a actores vinculados con Rusia.
Uno de los momentos considerados relevantes por los analistas fue el incidente registrado con drones en Polonia, cuando varios aparatos entraron en su espacio aéreo sin transportar munición.
Otro episodio destacado fue el ocurrido en el aeropuerto alemán de Leipzig, donde las autoridades investigaron la presencia de drones y analizaron una posible relación con servicios de inteligencia rusos.
Estos acontecimientos han llevado a los gobiernos europeos a reforzar la vigilancia sobre infraestructuras estratégicas y a mejorar los mecanismos de detección frente a amenazas no convencionales.
La OTAN mantiene que cualquier ataque deliberado contra un Estado miembro podría tener consecuencias políticas y de seguridad de gran alcance, aunque cada incidente debe analizarse individualmente antes de establecer responsabilidades.
Por el momento, los gobiernos afectados no han anunciado medidas extraordinarias relacionadas con una amenaza inmediata contra sus territorios.
Las advertencias de inteligencia forman parte de los mecanismos habituales de prevención y cooperación entre aliados ante posibles escenarios de riesgo.
La evolución de la guerra en Ucrania continúa condicionando la seguridad europea y mantiene abierto el debate sobre cómo responder a nuevas formas de conflicto que combinan capacidades militares tradicionales con herramientas tecnológicas y operaciones encubiertas.





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