La OMS alerta del aumento de contaminación del agua en Gaza y del riesgo de brotes infecciosos por el deterioro sanitario.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido de un incremento de la contaminación del agua destinada al consumo en Gaza, que habría alcanzado el 20% tras analizar más de 6.500 muestras. El organismo internacional alerta de un posible aumento de enfermedades infecciosas ante el deterioro del saneamiento, la acumulación de residuos y la llegada de la temporada de lluvias en una población desplazada por el conflicto.
La situación sanitaria en la Franja de Gaza continúa deteriorándose debido a las dificultades para garantizar el acceso a agua potable, la gestión de residuos y unas condiciones adecuadas de higiene.
Según los datos comunicados por la OMS, la proporción de muestras de agua contaminada analizadas ha aumentado hasta el 20%, una cifra que incrementa la preocupación de los equipos sanitarios por la posible aparición de nuevos brotes de enfermedades transmisibles.
La organización internacional señala que el problema se agrava por la concentración de población en campamentos y zonas de desplazamiento donde miles de personas viven en condiciones de hacinamiento.
El deterioro del agua aumenta el riesgo sanitario
La OMS ha explicado que la contaminación del agua supone un riesgo especialmente elevado en un contexto donde gran parte de la población depende de suministros externos y de sistemas de distribución afectados por la situación del conflicto.
Los análisis realizados sobre miles de muestras permiten evaluar la evolución de la calidad del agua consumida por la población y han mostrado un aumento de los niveles de contaminación respecto a periodos anteriores.
Entre los principales riesgos asociados se encuentran las enfermedades transmitidas por el agua, especialmente las relacionadas con bacterias y otros agentes infecciosos que pueden provocar cuadros gastrointestinales.
La OMS ha destacado que la falta de saneamiento adecuado favorece la propagación de microorganismos y dificulta la contención de posibles brotes epidémicos.
La organización también ha advertido de que la llegada de la temporada de lluvias puede empeorar la situación. El agua acumulada puede mezclar residuos, aguas residuales y basura con las zonas donde viven las personas desplazadas.
Este escenario puede afectar especialmente a niños, personas mayores y pacientes con sistemas inmunitarios debilitados, grupos considerados más vulnerables ante infecciones relacionadas con el agua contaminada.
Los casos de diarrea aguda aumentan en la población
Uno de los indicadores sanitarios que más preocupa a los especialistas es el aumento de los casos de diarrea aguda registrados en Gaza durante los últimos meses.
Según los datos citados por la OMS, los casos prácticamente se han duplicado entre marzo y agosto, pasando de unos 27.000 a cerca de 48.000 episodios notificados.
Los expertos sanitarios relacionan este incremento con varios factores combinados: el deterioro de la calidad del agua, las dificultades para mantener una higiene adecuada, la presión sobre los servicios médicos y las condiciones de vida derivadas de los desplazamientos masivos.
Las enfermedades gastrointestinales pueden tener consecuencias graves en poblaciones con acceso limitado a atención médica, especialmente cuando afectan a menores o provocan deshidratación.
La OMS insiste en que la prevención depende de garantizar agua segura, mejorar las condiciones de saneamiento y reforzar los sistemas de vigilancia epidemiológica para detectar rápidamente nuevos brotes.
Además del riesgo de diarreas, los organismos sanitarios internacionales han alertado durante la crisis de Gaza sobre el aumento potencial de otras enfermedades infecciosas cuando fallan los sistemas de agua y eliminación de residuos.
La temporada de lluvias añade presión sobre los campamentos
La llegada de las lluvias representa un nuevo desafío para una población que permanece desplazada en numerosos asentamientos temporales.
La OMS ha advertido de que las precipitaciones pueden provocar inundaciones en áreas donde se acumulan residuos y donde las infraestructuras de saneamiento no funcionan con normalidad.
La mezcla de agua de lluvia con aguas residuales y basura aumenta la posibilidad de contaminación ambiental y puede favorecer la aparición de focos de infección.
Los equipos sanitarios temen especialmente que estas condiciones afecten a los campamentos densamente poblados, donde miles de personas comparten espacios reducidos y disponen de recursos limitados para mantener unas condiciones higiénicas adecuadas.
La crisis del agua se suma a otros problemas humanitarios derivados de la guerra, como la presión sobre los hospitales, la falta de suministros médicos y las dificultades para mantener servicios básicos.
La OMS ha reiterado que el acceso al agua potable y al saneamiento constituye una prioridad sanitaria y que evitar una emergencia epidemiológica requiere medidas inmediatas para mejorar el abastecimiento y las condiciones de vida de la población.
La situación continúa siendo seguida por organismos internacionales, que mantienen la vigilancia sobre la evolución de las enfermedades infecciosas y la calidad del agua disponible en Gaza.
Los especialistas señalan que, en escenarios de conflicto prolongado, los riesgos sanitarios no dependen únicamente de las heridas provocadas por los combates, sino también del impacto acumulado sobre infraestructuras esenciales como redes de agua, sistemas de alcantarillado y servicios médicos.





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