Marruecos incorpora diez sistemas HIMARS estadounidenses por un acuerdo de 524,2 millones. Incluyen misiles ATACMS de hasta 300 km.
Marruecos avanza en la incorporación de diez sistemas HIMARS de fabricación estadounidense a sus Fuerzas Armadas. El programa, respaldado por contratos vinculados al ejercicio fiscal 2027, forma parte de un acuerdo aprobado en 2023 por valor de 524,2 millones de dólares que incluye lanzadores, misiles ATACMS y cohetes GMLRS. Los sistemas aportan movilidad y capacidad de fuego de precisión a larga distancia, con misiles ATACMS de hasta 300 kilómetros de alcance. La adquisición se suma al proceso de modernización militar marroquí y genera preocupación en España por la proximidad geográfica y por las reivindicaciones de Rabat sobre Ceuta y Melilla.
La operación refuerza la capacidad de ataque de precisión del ejército marroquí en un contexto de rearme regional.
El contenido del acuerdo y el calendario de incorporación
El acuerdo de 2023, valorado en 524,2 millones de dólares, contempla la entrega de lanzadores HIMARS, misiles tácticos ATACMS y cohetes guiados GMLRS. Los contratos asociados al ejercicio fiscal 2027 impulsan ahora la fase de materialización del programa y la integración de los sistemas en las unidades destinadas a operarlos.
El HIMARS (High Mobility Artillery Rocket System) es un lanzador montado sobre chasis de camión que combina alta movilidad con la capacidad de disparar munición guiada de distintos alcances. Su diseño permite desplazarse con rapidez, efectuar el disparo y abandonar la posición en poco tiempo, reduciendo la exposición a contraataques.
Los misiles ATACMS incluidos en el paquete ofrecen un alcance de hasta 300 kilómetros, según las variantes contempladas. Los cohetes GMLRS, de menor alcance pero de elevada precisión, completan el abanico de municiones y permiten atacar objetivos con un margen de error reducido. La combinación de ambos tipos de munición confiere al sistema una flexibilidad significativa en escenarios de fuego de apoyo y de interdicción.
Capacidades militares y significado estratégico
La entrada en servicio de diez lanzadores HIMARS no transforma por sí sola el equilibrio de fuerzas regional, pero sí eleva el listón de la capacidad de ataque de precisión a media y larga distancia de las fuerzas armadas marroquíes. La movilidad del sistema dificulta su localización y neutralización, mientras que la precisión de las municiones guiadas aumenta la efectividad de cada disparo.
Marruecos mantiene desde hace años un programa sostenido de modernización militar que incluye adquisiciones de material aéreo, naval y terrestre a distintos proveedores, con un peso relevante de Estados Unidos. La incorporación de los HIMARS se inserta en esa línea de refuerzo de capacidades y de interoperabilidad con sistemas occidentales.
Desde el punto de vista operativo, el sistema permite cubrir objetivos situados a distancias que antes resultaban más difíciles de alcanzar con artillería convencional. En un escenario de tensión, esa capacidad obliga a los planificadores de defensa de los países vecinos a revisar sus cálculos de alerta temprana, de protección de infraestructuras y de despliegue de fuerzas.
La preocupación española y el contexto de Ceuta y Melilla
En España, la adquisición ha sido seguida con atención por responsables de defensa y por analistas de seguridad. La proximidad geográfica de Marruecos y las reivindicaciones históricas de Rabat sobre Ceuta y Melilla convierten cualquier refuerzo significativo de la capacidad de fuego de precisión en un factor de preocupación estratégica.
Ceuta y Melilla son ciudades autónomas españolas situadas en el norte de África. Su defensa depende de un dispositivo militar y policial permanente y de la disuasión que proporciona la pertenencia de España a la OTAN. La presencia de sistemas capaces de alcanzar objetivos a cientos de kilómetros desde territorio marroquí introduce un elemento de vulnerabilidad que los planificadores españoles no pueden ignorar.
El Gobierno español ha mantenido en los últimos años una política de cooperación con Marruecos en materia migratoria, económica y de seguridad, al tiempo que sostiene de forma inequívoca la soberanía española sobre las dos ciudades. El rearme marroquí no altera esa posición jurídica, pero sí obliga a evaluar de forma continua el equilibrio de capacidades en el Estrecho y en el norte de África.
Dimensión regional y relación con Estados Unidos
La venta de los HIMARS se enmarca en la relación de defensa entre Estados Unidos y Marruecos, consolidada a través de ejercicios conjuntos, acuerdos de cooperación y paquetes de material militar. Washington considera a Rabat un socio relevante en la estabilidad del Magreb y en la lucha contra el terrorismo, lo que facilita la autorización de exportaciones de sistemas avanzados.
Para otros actores de la región, el refuerzo de las capacidades marroquíes se interpreta a la luz de las rivalidades existentes, especialmente con Argelia. La modernización del ejército marroquí y la argelina se alimentan mutuamente en una dinámica de competencia que trasciende el ámbito estrictamente bilateral con España.
La llegada de los HIMARS no implica una intención agresiva automática. Los sistemas de armas de precisión se adquieren también con fines de disuasión y de defensa. Sin embargo, en un entorno de desconfianza y de reivindicaciones territoriales no resueltas, la percepción del rearme pesa tanto como las capacidades objetivas.
Perspectivas y seguimiento
La incorporación efectiva de los diez sistemas dependerá del ritmo de entregas, de la formación de las tripulaciones y de la integración logística de las municiones. Los contratos vinculados al ejercicio fiscal 2027 sugieren que el proceso se prolongará durante los próximos años, con hitos sucesivos de recepción y de declaración de capacidad operativa.
España seguirá de cerca la evolución del programa. La vigilancia no se limita al número de lanzadores, sino al tipo de municiones disponibles, a los despliegues y a la doctrina de empleo que adopte el ejército marroquí. Cualquier novedad significativa en estos aspectos alimentará el debate sobre las necesidades de defensa de Ceuta, Melilla y el conjunto del dispositivo español en el sur.
La adquisición de los HIMARS consolida la apuesta de Marruecos por sistemas de fuego de precisión móviles y de largo alcance. En el otro lado del Estrecho, la operación se percibe como un recordatorio de que el rearme regional avanza y de que la seguridad de las ciudades autónomas españolas sigue ligada a un equilibrio de capacidades que no puede darse por sentado. El seguimiento de los próximos hitos del programa y de la postura estadounidense en futuras autorizaciones de exportación será determinante para valorar el alcance real de este refuerzo militar.




.png)



COMMENTS