Se acaban de cumplir 55 años de su creación. Todo el mundo ha visto alguna vez su símbolo, su insignia, su logotipo. Son millones de ni...
Se acaban de cumplir 55 años de su creación. Todo el mundo ha visto alguna vez su símbolo, su insignia, su logotipo. Son millones de niños quienes han soñado alguna vez llevarla en su pecho, en su brazo, y formar parte de la agencia más emblemática que existe, la NASA.
Toda marca conocida, tiene su seña de identidad, su logotipo que lo hace único, y que con un solo vistazo, consigue que ya tengas creada una imagen y una opinión sobre ello. Apple, Microsoft, Nike, Coca-Cola, Lacoste, Chanel, Marlboro, BMW, Mercedes Benz, Disney, McDonalds… ¿quién no reconoce o diferencia estos logotipos, y ya tiene creada una imagen sobre esa empresa? Tras el logo, está el mito, una imagen proyectada que tiene parte de real pero donde se esconden muchos secretos.
Si cualquiera de vosotros, preguntara a su círculo o entorno, cuáles son los logotipos más famosos, es muy posible que se citen la mayoría de los que yo he nombrado. Sería muy extraño que aparecieran corporaciones o agencias gubernamentales. Pero si mostráramos el símbolo de la NASA a cualquier persona, todos la identificarían sin dudarlo. Y si preguntáramos qué les evoca, qué es lo primero que piensan sobre la NASA, saldrían palabras como “secretos”, “misterio”, “conspiración”, “grandeza”…
Todas las marcas que nombramos, pertenecen al consumo, a empresas exclusivamente capitalistas, con el único afán de generar dinero, ganancias, de crear su imagen de marca para que tú, al adquirirlo, te creas identificado y posicionado en un status concreto. Pero la NASA no es un bien de consumo, no es una “empresa” que intente venderte algo material, que te recompense su adquisición, o te reconforte tenerlo, ni siquiera quiere tu dinero y para ello, tenga que emitir anuncios e inventir ingentes cantidades de dinero en publicidad para captar tu atención.
Y aún así, es uno de los logos más reconocibles, que levanta más expectación y admiración. Cuando compras una camisa, un perfume, un vehículo, un ordenador o una comida, su logotipo te acompaña por unos instantes, y te crea la ilusión de pertenecer a un reducido núcleo de privilegiados, pero es ilusorio. En cambio, cuando llevas el símbolo, la marca de la NASA en tu hombro o en tu pecho, es una sensación que va más allá de pertenencia o de status.
Cuando uno lleva el logotipo de la NASA, no es el logotipo quien hace a la persona, sino es la persona quien hace que el logotipo tenga sentido. Es una forma de vida, de pensamiento, de ver el mundo, de comunicarse, de comprender, de transmitir, de esperanza, de relacionarse, de trabajar en equipo, del éxito y fracaso, de volver a intentarlo, de permanecer, de perseverar, de universalidad, de convivencia .
Todo logo nace de una creación, de una intención, plasmar y proyectar en una sola imagen, toda la esencia de lo que hay detrás. Los colores, las formas, las letras, las curvas y rectas, figuras geométricas… todo es importante a la hora de crear un logo que reúna todas las virtudes y cualidades de una empresa o de un producto.
Si observamos el logo de la NASA detenidamente, lo que todos verían a simple vista, es una esfera azul que representa el planeta Tierra, donde su mayor parte es agua, unas estrellas que representan el Espacio, un vector rojo en forma de ala, que representa la aeronáutica, y por último, una nave espacial en órbita.
Pero lo más importante, no es aquello que se ve a primera vista, sino aquello que está a la vista pero a su vez, permanece oculto.
Para poder ver en toda su esencia, y comprender qué se esconde tras el logotipo de la NASA, hay que conocer algunos datos muy importantes. Y una vez ya se posea toda la información, jamás se verá el logotipo de la misma manera.
Si observamos nuevamente el logotipo de la NASA, podemos ver en sus varias estrellas, que sí aparece el cinturón de Orión. Hay que observar detenidamente esa parte del logo porque es bastante llamativo.
Si miramos el logo, la línea roja es la línea que une la estrella Betelgeuse, con la estrella Rigel. Si miramos la fotografía de la izquierda, esa línea pasa entre dos de las estrellas del cinturón de Orión. Sin embargo, en el logo de la NASA, esta línea pasa por fuera del cinturón, justo por fuera de Delta Orionis. ¿Por qué motivo? Si en algo se caracteriza la NASA, es por no dejar nada al azar ni al error. Es más, uno de sus lemas es “Failure is not an option” (El fracaso/error no es una opción”.
La órbita de la nave, a su paso por el cinturón de Orión, cuando atraviesa la línea roja, marca un punto concreto en el Universo. Esa desviación que parece casual, insignificante o sin ninguna importancia, plasmada en el Cosmos, son millones de km de diferencia. Justo en esa zona del Espacio, es donde se cree que proceden esos dioses ancestrales.
Así que, la órbita que representa la nave terrestre, inicia su viaje a lo largo del Espacio, atravesando una zona muy específica de la Constelación de Orión, y regresa nuevamente a su lugar de origen. Así que la NASA, desde hace muchos años, es consciente de la posibilidad de que exista allí vida. ¿Por qué? Quienes hayan leído los episodios dedicados al tema OVNI, ya sabrán muchas respuestas a esta pregunta.





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