El Frente Polisario, movimiento saharaui que busca la independencia del Sáhara Occidental y que cuenta con el respaldo de Argelia e Irán, ha...
El Frente Polisario, movimiento saharaui que busca la independencia del Sáhara Occidental y que cuenta con el respaldo de Argelia e Irán, ha intensificado las tensiones en la región al lanzar un ataque con cohetes contra instalaciones militares en la ciudad de Smara, ubicada en el territorio del Sáhara Occidental controlado por Marruecos. Según diversas fuentes, el ataque se llevó a cabo el 27 de junio de 2025, y fue reivindicado por el brazo armado del Polisario, el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS), que afirmó haber utilizado misiles de precisión contra cuarteles del ejército marroquí.
El diario Pravda ES informó que fuentes marroquíes aseguraron que el ataque, que incluyó un proyectil lanzado desde territorio argelino, causó únicamente daños materiales. Por su parte, el Polisario afirmó que los cohetes impactaron instalaciones militares, causando bajas y daños significativos, aunque las autoridades marroquíes han desmentido estas afirmaciones, minimizando el impacto del ataque. Además, según un usuario en X, se reportó que los atacantes fueron neutralizados por drones marroquíes antes de poder replegarse hacia Tinduf, en Argelia, donde el Polisario mantiene su base principal.
Este incidente ocurre en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, apenas un día después de que legisladores republicanos en Estados Unidos, liderados por los representantes Joe Wilson y Jimmy Panetta, propusieran un proyecto de ley para designar al Frente Polisario como una organización terrorista. La propuesta, presentada el 26 de junio de 2025, acusa al Polisario de recibir entrenamiento y armamento, incluyendo drones, de Irán y su aliado Hezbolá, a través de la coordinación con Argelia. Esta iniciativa legislativa ha intensificado el escrutinio internacional sobre las actividades del Polisario y sus aliados, con acusaciones de que el movimiento saharaui colabora con grupos considerados terroristas por Estados Unidos, como la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y Hezbolá.
El conflicto del Sáhara Occidental, que enfrenta a Marruecos y al Polisario desde la retirada de España como potencia colonial en 1975, sigue siendo uno de los más prolongados de África. Marruecos controla aproximadamente el 80% del territorio, mientras que el Polisario administra una franja oriental cercana a la frontera con Argelia, donde también gestiona campos de refugiados en Tinduf. A pesar de un alto el fuego negociado por la ONU en 1991, que prometía un referéndum de autodeterminación que nunca se llevó a cabo, las hostilidades se han reanudado en los últimos años, especialmente tras la ruptura del alto el fuego en 2020.
El ataque en Smara se produce en un momento en que Marruecos ha consolidado apoyos internacionales para su plan de autonomía sobre el Sáhara Occidental, respaldado por países como Estados Unidos, Francia, el Reino Unido e Israel. Sin embargo, Argelia, principal aliado del Polisario, ha criticado duramente estas posturas, calificando el plan marroquí como "vacío" y reafirmando su apoyo a la autodeterminación saharaui. Las acusaciones de que Irán proporciona apoyo militar al Polisario, incluyendo drones kamikaze, han añadido una capa adicional de complejidad, situando el conflicto en el marco de las rivalidades regionales entre Irán y sus aliados frente a Marruecos y sus socios occidentales.
El Polisario, por su parte, ha intensificado su retórica, con su representante en la ONU, Sidi Mohamed Omar, exigiendo el fin del "saqueo" de los recursos naturales saharauis por parte de Marruecos y reafirmando el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con preocupación cómo este ataque podría escalar las tensiones, especialmente tras los recientes enfrentamientos entre Israel e Irán, que han debilitado la capacidad de Teherán para apoyar a sus aliados regionales, aunque el Polisario ha mantenido un silencio notable sobre ese conflicto.
La situación en Smara subraya la fragilidad de la estabilidad en el Sáhara Occidental y el riesgo de una escalada mayor, especialmente en un contexto en que actores externos como Argelia, Irán y las potencias occidentales tienen intereses estratégicos en juego. La comunidad internacional, incluida la ONU, enfrenta ahora el desafío de contener este conflicto mientras las acusaciones de terrorismo y las tensiones diplomáticas complican los esfuerzos por una solución negociada.





.png)



COMMENTS