Imágenes satelitales obtenidas por Planet Labs PBC y analizadas por Reuters han revelado daños en las entradas de la base nuclear subterráne...
Imágenes satelitales obtenidas por Planet Labs PBC y analizadas por Reuters han revelado daños en las entradas de la base nuclear subterránea de Fordow, en Irán, tras un ataque aéreo estadounidense ejecutado en la madrugada de este domingo. Estas imágenes, capturadas pocas horas después del bombardeo, muestran impactos visibles en las entradas de la instalación, ubicadas bajo una montaña al noreste de Qom, pero no evidencian la presencia de un cráter enorme ni un colapso interno significativo, lo que ha generado especulaciones sobre la eficacia de los ataques. La instalación, un pilar clave del programa nuclear iraní, es conocida por su diseño profundamente enterrado, diseñado para resistir ataques convencionales, y ha sido objeto de atención internacional debido a su capacidad para enriquecer uranio a niveles cercanos al grado armamentístico.
El ataque, confirmado por el presidente Donald Trump en un discurso el sábado, involucró a bombarderos B-2 que desplegaron bombas antibunker GBU-57 Massive Ordnance Penetrator, capaces de penetrar hasta 60 metros de roca y concreto. Según fuentes iraníes, las defensas aéreas se activaron durante la operación, y evacuaciones previas pudieron haber limitado las bajas humanas, aunque no se han proporcionado cifras oficiales. Las imágenes satelitales muestran hundimientos de tierra y posibles puntos de entrada de misiles en la ladera de la montaña, pero la falta de un cráter masivo sugiere que las bombas no alcanzaron las cámaras de enriquecimiento subterráneos, ubicadas a cientos de metros de profundidad. Expertos como Robert Kelley, exinspector de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), han indicado que el daño parece superficial, limitándose a las entradas y áreas externas, lo que podría indicar que la estructura principal sigue intacta.
El contexto del ataque se enmarca en la escalada del conflicto entre Irán e Israel, iniciado el 13 de junio, y la intervención estadounidense tras días de presión de Israel para neutralizar el programa nuclear iraní. Trump justificó la operación como un “éxito militar” para prevenir que Irán desarrolle armas nucleares, citando inteligencia que sugiere que Fordow podría producir suficiente uranio enriquecido para varias bombas en semanas. Sin embargo, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, negó estas acusaciones, calificando los ataques como una “violación imperdonable del derecho internacional” y exigiendo una investigación internacional. La OIEA, que había perdido acceso a las inspecciones tras el inicio del conflicto, aún no ha confirmado el alcance del daño, pero imágenes previas de Maxar Technologies, tomadas el 14 de junio tras strikes israelíes, ya habían descartado daños significativos en Fordow.
La falta de un colapso interno ha avivado el debate sobre la capacidad de las armas estadounidenses para destruir instalaciones tan fortificadas. Analistas militares, como Justin Bronk del Royal United Services Institute, sugieren que múltiples impactos sucesivos serían necesarios para perforar las defensas de Fordow, y la ausencia de cráteres podría indicar que los B-2 no lograron alinear con precisión los bombardeos o que Irán reforzó las entradas anticipándose al ataque. Imágenes de Planet Labs PBC también muestran actividad previa el 21 de junio, con camiones y excavadoras llenando túneles de acceso, lo que apoya esta hipótesis. Por su parte, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha anunciado una respuesta que hará que EE.UU. “se arrepienta”, mientras las tensiones en la región crecen con la amenaza de cerrar el Estrecho de Ormuz.
La reacción internacional ha sido mixta. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, llamó a la diplomacia para evitar una escalada, mientras Rusia y China condenaron las huelgas, exigiendo acción de la ONU. En redes sociales, las opiniones varían: algunos ven el ataque como un fracaso táctico de EE.UU., mientras que otros lo consideran un paso necesario para contener a Irán. Las imágenes satelitales, aunque preliminares, sugieren que Fordow sigue operativa, lo que podría obligar a una nueva ronda de ataques oa una negociación forzada, en un momento en que el precio del petróleo sube un 8% y el riesgo de un conflicto regional mayor se intensifica.





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