Irán ha emitido una advertencia sin precedentes, declarando que cerrará el Estrecho de Ormuz si Estados Unidos lanza un ataque contra su ter...
Irán ha emitido una advertencia sin precedentes, declarando que cerrará el Estrecho de Ormuz si Estados Unidos lanza un ataque contra su territorio, una medida que podría desatar graves consecuencias para la economía mundial. La amenaza, pronunciada por un alto oficial de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) en un discurso transmitido por la televisión estatal, llega en medio de la intensificación del conflicto con Israel, que ha entrado en su décimo día con la 19ª ola de la Operación Promesa Verdadera 3. El cierre del estrecho, un punto clave estratégico, afectaría casi el 20% del suministro global de petróleo y alrededor del 35% del comercio marítimo de crudo, según datos de la Agencia Internacional de Energía. (AIE), poniendo en jaque la estabilidad económica internacional.
El Estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el Mar Arábigo y separa Irán de Omán, es una arteria vital por la que pasan diariamente unos 20 millones de barriles de petróleo, incluyendo exportaciones de Arabia Saudita, Irak, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos. Su cierre implicaría un corte inmediato de este flujo, lo que podría disparar los precios del crudo por encima de los 150 dólares por barril, según estimaciones de analistas de Bloomberg, frente a los 85 dólares actuales. Esto afectaría directamente a economías dependientes del petróleo, como las de Europa y Asia, y podría provocar una inflación global, especialmente en un contexto de recuperación pospandémica aún frágil. Además, el impacto se extendería a los mercados de gas natural licuado (GNL), con Irán amenazando con minar las rutas marítimas y desplegar drones suicidas para proteger sus aguas territoriales.
La advertencia iraní responde a la creciente presión militar de Estados Unidos, que ha desplegado bombarderos B-2 al Pacífico y portaaviones como el USS Abraham Lincoln al Golfo Arábigo, tras las declaraciones del presidente Donald Trump el sábado, quien prometió "consecuencias devastadoras" si Irán ataca a los intereses estadounidenses. El IRGC ha anunciado maniobras navales en el estrecho, incluyendo el posicionamiento de lanchas rápidas y baterías de misiles costeros, como parte de un plan para bloquear el paso en menos de 24 horas si se produce un ataque. Expertos militares advierten que un cierre, aunque temporal, podría durar semanas debido a la necesidad de despejar minas y neutralizar amenazas iraníes, un proceso que involucraría a la coalición liderada por EE.UU. y sus aliados en la región.
La amenaza ha generado pánico en los mercados financieros, con los futuros del petróleo Brent subiendo un 8% en las primeras horas de la mañana y las bolsas asiáticas mostrando caídas iniciales. Países como Japón y Corea del Sur, altamente dependientes del crudo del Golfo, han pedido una mediación urgente a la ONU, mientras la Unión Europea evalúa sanciones adicionales contra Irán para disuadirlo. En Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu ha calificado la amenaza como "un chantaje inaceptable" y ha prometido una respuesta coordinada con EE.UU., mientras la población sigue bajo alerta por los ataques iraníes. Analistas sugieren que un cierre del estrecho podría desencadenar una crisis energética global, con repercusiones que podrían durar meses, afectando desde el transporte hasta la producción industrial en todo el mundo.





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