El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, anunció el martes 24 de junio de 2025 el fin de la guerra de 12 días con Israel, un conflicto que ...
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, anunció el martes 24 de junio de 2025 el fin de la guerra de 12 días con Israel, un conflicto que había escalado rápidamente y generado temores de una crisis regional más amplia. En un mensaje transmitido por la agencia oficial de noticias iraní IRNA, Pezeshkian afirmó que el conflicto, que calificó como "impuesto por Israel", había concluido tras la aceptación de un alto al fuego propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Según el mandatario iraní, Irán respetará la tregua siempre y cuando Israel cumpla con los términos acordados, advirtiendo que cualquier violación por parte del "régimen sionista" desencadenaría una respuesta.
El alto al fuego, anunciado por Trump el lunes por la noche a través de su plataforma Truth Social, establece una pausa escalonada en las hostilidades, con Irán cesando sus ataques durante 12 horas, seguido por Israel durante otras 12 horas, para declarar oficialmente el fin de la guerra tras 24 horas. Sin embargo, la tregua comenzó con incertidumbre, ya que ambos países intercambiaron acusaciones de violaciones iniciales. Irán lanzó un ataque con misiles contra Be’er Sheva, en el sur de Israel, que dejó al menos cuatro muertos, mientras que Israel respondió con ataques aéreos contra lanzaderas de misiles en el oeste de Irán. A pesar de estas tensiones, ambos países confirmaron su compromiso con el cese de hostilidades, y el ejército israelí levantó las restricciones de movimiento en el país, reabriendo el aeropuerto Ben Gurion cerca de Tel Aviv. Por su parte, Irán también anunció la reapertura de su espacio aéreo, según la agencia estatal Nournews.
El conflicto, que comenzó el 13 de junio de 2025 con la "Operación León Naciente" de Israel, incluyó ataques sorpresa contra instalaciones militares y nucleares iraníes, así como el asesinato de líderes militares y científicos nucleares, como Mohammad Reza Sadighi. Israel justificó su ofensiva como una medida para neutralizar la amenaza del programa nuclear iraní, que considera una "amenaza existencial". Irán, por su parte, respondió con ataques de misiles contra ciudades israelíes, causando al menos 28 muertos, mientras que los ataques israelíes dejaron más de 610 víctimas en Irán, según el Ministerio de Salud iraní. Estados Unidos se involucró directamente el 22 de junio, bombardeando tres instalaciones nucleares iraníes (Fordow, Natanz e Isfahán), aunque funcionarios estadounidenses e israelíes admitieron que los sitios no fueron completamente destruidos.
El alto al fuego, mediado por Trump con la colaboración de Qatar, fue recibido con alivio en los mercados globales, con una caída de más del 5% en los precios del petróleo y un repunte en las bolsas europeas, como el DAX de Frankfurt (+1.9%) y el CAC 40 de París (+1.7%). Sin embargo, la fragilidad del acuerdo persiste, ya que ambos países mantienen narrativas de victoria. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó el resultado como una "victoria histórica", afirmando que Israel eliminó las amenazas nucleares y de misiles balísticos de Irán. Por su parte, Pezeshkian destacó la resistencia iraní como una "gran victoria" y expresó disposición para retomar negociaciones con Estados Unidos.
A nivel internacional, las reacciones han sido mixtas. Líderes latinoamericanos como el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y el de Chile, Gabriel Boric, condenaron los ataques estadounidenses e israelíes, mientras que el presidente argentino, Javier Milei, respaldó a Israel, acusando a Irán de ser una amenaza regional. Rusia, un aliado clave de Irán, instó a la contención, y Vladimir Putin aseguró la seguridad de los ingenieros rusos en la planta nuclear de Bushehr. Mientras tanto, la comunidad internacional, incluyendo la OMS y expertos en control de armas, ha advertido sobre los riesgos de una escalada futura si no se abordan las tensiones subyacentes, especialmente en torno al programa nuclear iraní y los conflictos regionales en Gaza y Líbano.
Con el cese de hostilidades, Israel ha anunciado que su enfoque militar ahora se centrará nuevamente en Gaza, donde busca liberar rehenes y desmantelar a Hamás, mientras que Irán insiste en su derecho a desarrollar energía nuclear pacífica. La sostenibilidad del alto al fuego sigue siendo incierta, con residentes de Teherán expresando escepticismo sobre su duración, y analistas advirtiendo que la falta de un acuerdo diplomático sólido podría reavivar el conflicto.





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