Manifestantes utilizan pistolas de agua para denunciar que los visitantes «roban pan, techo y futuro» a los residentes
Se han producido protestas contra el turismo masivo en ciudades como Barcelona, Palma y Lisboa, con una acción simbólica que se ha viralizado: manifestantes han utilizado pistolas de agua para “regar” a turistas, instalando este gesto como una forma de protesta no violenta. El objetivo es denunciar que los visitantes “roban el pan, el techo y el futuro” a los residentes locales, atrayendo atención hacia problemas como la especulación inmobiliaria, el aumento de los alquileres y la sobrecarga de infraestructuras.
Las movilizaciones, organizadas por plataformas como “Sur de Europa contra la turistización” y la “Asamblea de Barrios por el Decrecimiento Turístico”, reunieron a cientos en las calles. En Barcelona se congregaron unas 600 personas, en Palma hasta 5 000, mientras Lisboa y ciudades italianas como Venecia también registraron protestas similares.
Las pancartas y consignas fueron contundentes: “One more tourist, one less neighbor” (“Un turista más, un vecino menos”), “Tourism steals our bread, shelter and future” y “Mass tourism kills the city”. Además, se pegaron adhesivos críticos en comercios vinculados al turismo, y se llevaron a cabo acciones simbólicas como sellar salidas de hoteles o generar nubes de humo para llamar la atención sobre las consecuencias sociales.
En Barcelona, los manifestantes denunciaron que la práctica turística está transformando el mercado laboral al generar empleos mal remunerados (hasta un 60 % menos que la media local), expulsando a los jóvenes de la ciudad y provocando un aumento del 68 % en los alquileres en la última década.
Las reacciones institucionales fueron diversas: el Ayuntamiento de Barcelona condenó las molestias causadas a los turistas, insistiendo en que protestar debe ir acompañado de respeto hacia ellos.
El ministro de Turismo calificó las actuaciones de “incompatibles con la cultura de hospitalidad de España”, aunque reconoció que el malestar también evidencia un problema real que requiere soluciones.
Como respuesta a la crítica ciudadana, varias administraciones han anunciado medidas:
- En Barcelona, el ayuntamiento planea eliminar todas las licencias de pisos turísticos para 2028 y ha incrementado la tasa turística nocturna y la regulación de cruceros.
- En Baleares, se aprobaron proyectos de vivienda asequible y se endurecieron los impuestos para frenar la especulación.
- Venecia también ha instaurado tasas de entrada para turista de día, mientras otras ciudades europeas exploran restricciones similares.
Este movimiento de protesta se inserta en una tendencia global: ciudades como Tokio, Atenas y Bali también han emprendido iniciativas para controlar los flujos turísticos, evidenciando que se trata de un fenómeno amplio y creciente.
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