Al menos 14 personas han muerto y más de 40 resultaron heridas en un ataque aéreo combinado ruso contra Kiev ejecutado durante la madrugada ...
Al menos 14 personas han muerto y más de 40 resultaron heridas en un ataque aéreo combinado ruso contra Kiev ejecutado durante la madrugada del 17 de junio. Según las autoridades locales, la ofensiva incluyó drones suicidas, misiles de crucero y misiles balísticos, causando daños extensos en múltiples zonas residenciales de la capital ucraniana.
La parte más afectada fue un edificio de nueve plantas en el distrito de Solomianskyi, que quedó gravemente dañado y se derrumbó parcialmente bajo los escombros. Ese sector fue uno de los más golpeados, con decenas de viviendas destruidas y víctimas entre los residentes nocturnos.
Entre los fallecidos figura un ciudadano estadounidense de 62 años, identificado como Grendy Frederick Glenn, quien murió mientras dormía, tras recibir heridas graves causadas por metralla. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, confirmó el deceso y precisó que el hombre fue hallado sin signos vitales en su vivienda, situada frente a la zona de mayor destrucción.
Según los datos oficiales, el ataque se prolongó casi nueve horas y utilizó más de 440 drones y 32 misiles lanzados hacia unos 27 objetivos, incluyendo instalaciones esenciales como escuelas, infraestructuras críticas y zonas residenciales. Al menos 114 personas quedaron heridas en Kiev, con otras 44 adicionales reportadas en barrios como Sviatoshynskyi.
El presidente Volodímir Zelenksy calificó el ataque de “terrorismo puro” y denunció que el bombardeo se produjo mientras se desarrollaba la cumbre del G7 en Canadá —donde asistía—, señalando que fue un mensaje deliberado de desafío de Vladímir Putin hacia Occidente.
Por su parte, Rusia alegó haber atacado objetivos militares e industriales, aunque fuentes ucranianas desmintieron esto, destacando la afectación a infraestructuras civiles. La defensa aérea ucraniana derribó un elevado número de drones y misiles —entre 80 % y 90 % de los proyectiles lanzados—, según informes oficiales.
El ataque coincide con las negociaciones de un alto el fuego que, hasta ahora, no han dado frutos, y se inscribe en el marco de una ofensiva veraniega rusa que intensifica bombardeos sobre la infraestructura y la población civil ucraniana.
Este ataque representa la ofensiva más grave contra Kiev en lo que va de año, y reaviva la presión internacional para una respuesta más contundente ante la persistente escalada militar rusa.





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