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Europa se encuentra inmersa en una ola de calor extrema que mantiene en vilo a millones de personas en Francia, Italia, Alemania y España, con temperaturas que han superado consistentemente los 40 °C durante días, desencadenando una serie de medidas de emergencia por parte de las autoridades. Esta ola, considerada una de las más intensas en décadas para esta época del año, ha obligado a gobiernos y servicios locales a implementar protocolos excepcionales para proteger a la población, especialmente a grupos vulnerables como ancianos, niños y trabajadores al aire libre. Las autoridades han reportado un aumento en incidentes relacionados con el calor, desde golpes de calor hasta incendios forestales, mientras las previsiones meteorológicas advierten que las temperaturas podrían mantenerse elevadas hasta el fin de semana, con picos que podrían rozar los 45 °C en algunas regiones del sur.
En España, donde el termómetro marcó 46 °C en El Granado el pasado sábado, el gobierno ha activado alertas rojas en 11 regiones, incluyendo Andalucía y Extremadura, con medidas como la apertura gratuita de piscinas públicas y la prohibición de trabajos al aire libre entre las 12:00 y las 18:00. En Francia, donde las temperaturas han alcanzado los 41 °C en el sur, casi 1,900 escuelas han cerrado, y el Ministerio de Salud ha emitido una alerta roja sin precedentes en 16 regiones, incluyendo París, donde se han instalado estaciones de rocío a lo largo del Sena para aliviar a los transeúntes. Italia, con 17 ciudades bajo alerta máxima, ha registrado un aumento del 20% en ingresos hospitalarios por golpe de calor en regiones como Toscana, mientras se han suspendido labores al aire libre en 13 regiones, incluyendo Roma y Milán, donde las temperaturas nocturnas no bajan de 25 °C.
Alemania, menos acostumbrada a estas temperaturas, enfrenta un desafío similar, con pronósticos de hasta 38 °C en el interior y advertencias de riesgo de incendios forestales en estados como Brandeburgo, donde se han impuesto restricciones de agua. En todo el continente, los servicios de emergencia están en alerta máxima, con cientos de bomberos combatiendo incendios en Grecia y Turquía, donde vientos fuertes han complicado los esfuerzos. La ola, impulsada por un "domo de calor" que atrapa aire seco desde el norte de África, ha sido vinculada por expertos al cambio climático, que según el Servicio de Cambio Climático Copernicus está calentando Europa al doble de la media global. Las autoridades han instado a la población a hidratarse, evitar el sol en las horas pico y buscar refugio en espacios climatizados, mientras el debate sobre la adaptación a estas condiciones extremas gana fuerza en la agenda política europea.
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