Un escándalo judicial y político ha sacudido España tras la revelación de que el entonces presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Na...
Un escándalo judicial y político ha sacudido España tras la revelación de que el entonces presidente de la Audiencia Nacional, José Ramón Navarro, filtró información confidencial a Pedro Sánchez sobre la inminente absolución del mayor de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluís Trapero, por su papel en el procés independentista de Cataluña. Según fuentes periodísticas, esta filtración ocurrió dos meses antes de la notificación oficial del fallo, el 20 de octubre de 2020, a través de mensajes enviados a José Luis Ábalos, exministro de Transportes y hombre clave del PSOE, quien los reenvió al presidente. Los mensajes, obtenidos por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, incluyen frases como "Van a absolver a Trapero... para que lo manejéis", desatando un torbellino de acusaciones sobre la independencia judicial y el posible uso político de información sensible en un momento crítico para el gobierno de Sánchez.
El primer mensaje, enviado el 15 de agosto de 2020, anticipaba que la sentencia absolutoria se notificaría en la segunda quincena de septiembre, con una advertencia clara: "Mientras tanto, ¡no puede ser público!". Un mes y medio después, el 30 de septiembre, Navarro alertó nuevamente a Ábalos sobre el rumor entre la prensa, sugiriendo que el gobierno debía "manejar" la situación: "La prensa ya tiene el olfato de la sentencia de Trapero, y publicarán en cualquier momento la absolución". Estos intercambios, confirmados por Navarro —quien admitió los mensajes diciendo "No lo puedo negar" aunque alegó no recordar detalles—, ocurrieron en un contexto político delicado, cuando Sánchez negociaba los Presupuestos Generales del Estado con ERC y PDeCAT, partidos independentistas cuyo apoyo era esencial tras las tensiones con sus barones autonómicos. La absolución de Trapero, un símbolo del procés, facilitó estas alianzas, aprobando los Presupuestos una semana después del fallo.
La revelación ha puesto en jaque la separación de poderes, con la oposición y asociaciones judiciales denunciando una posible instrumentalización del sistema judicial. Trapero, acusado inicialmente de sedición y desobediencia por su gestión durante el referéndum ilegal del 1-O, fue absuelto por la Audiencia Nacional al no hallarse pruebas suficientes, una decisión que dividió al tribunal y contó con un voto particular en contra. La filtración sugiere que Sánchez pudo preparar una narrativa política para capitalizar la sentencia, un hecho que ha avivado las críticas en un momento en que el PSOE enfrenta otros escándalos, como el caso Koldo y las acusaciones contra Santos Cerdán. La Asociación Hazte Oír ya ha anunciado una querella contra Navarro por revelación de secretos, mientras Vox exige comparecencias de Sánchez, Ábalos y el ministro de Justicia, Félix Bolaños, en el Congreso.
En redes sociales, la noticia ha generado indignación, con usuarios calificando el episodio de "vergüenza" y "ataque a la justicia", aunque otros lo ven como parte de un juego político habitual. El caso resucita dudas sobre la imparcialidad de Navarro, quien también habría mantenido contactos con figuras del PP en el caso Kitchen, y refuerza las tensiones entre el gobierno y el poder judicial, especialmente tras la reciente huelga de jueces. El Ejecutivo no ha emitido una respuesta oficial, pero la presión crece para que Sánchez explique su conocimiento previo, mientras la UCO continúa investigando si hubo más filtraciones. Este escándalo amenaza con agravar la crisis interna del PSOE y reabrir heridas del procés, dejando en el aire la credibilidad de las instituciones en un verano políticamente convulso.





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