Una celebración de pedida de mano en el Centro Recreativo de Artes, en Ribeira (A Coruña), derivó en una violenta pelea multitudinaria el ma...
Una celebración de pedida de mano en el Centro Recreativo de Artes, en Ribeira (A Coruña), derivó en una violenta pelea multitudinaria el martes 1 de julio de 2025, dejando un saldo trágico de una persona fallecida, tres heridos graves y seis detenidos. El enfrentamiento, que involucró a dos familias de etnia gitana —una de Ribeira y otra de Santiago de Compostela—, comenzó en el interior del local y se trasladó a la vía pública, desencadenando escenas de extrema violencia que incluyeron el uso de armas blancas, bates, palos, barras de hierro y el lanzamiento de sillas y mesas, además de disparos al aire por parte de la Policía Local para intentar dispersar a los implicados.
Según las fuentes, la reyerta comenzó alrededor de las 15:00 horas durante la fiesta, que reunía a más de medio centenar de personas. Por causas aún no esclarecidas, las tensiones entre las familias escalaron rápidamente, convirtiendo el evento en una batalla campal. Una de las principales hipótesis apunta a un ajuste de cuentas, ya que un tercer clan de Santiago irrumpió en la celebración con actitud agresiva, buscando a un miembro específico de una de las familias. La víctima mortal, cuya identidad no ha sido revelada, falleció tras ser atropellada por un vehículo involucrado en el suceso, aunque algunas fuentes indican que también pudo haber sido agredida con un arma blanca, como una catana o un machete.
El altercado causó destrozos considerables en el local, un centro social con bar, y se prolongó hasta la calle, donde se reportaron apuñalamientos, uno de ellos en el cuello, y un traumatismo grave en la cabeza entre los heridos. Nueve de los lesionados fueron atendidos en el hospital comarcal del Barbanza, donde la mayoría recibió el alta, mientras que un herido grave permanece ingresado en Santiago. La rápida intervención de la Policía Nacional, la Guardia Civil de Boiro, ambulancias y un helicóptero medicalizado del 061 fue crucial para atender a las víctimas y controlar la situación.
Tras el estallido de violencia, varios implicados intentaron huir en vehículos, desencadenando una persecución policial por la autopista AP-9. Seis personas —cuatro hombres y dos mujeres— fueron detenidas en el peaje de Teo y en una vivienda en Lavacolla, donde algunos se habían atrincherado. Los detenidos, con antecedentes previos y vinculados a conflictos anteriores entre ambas familias, fueron trasladados a la comisaría de Santiago y pasaron a disposición judicial el miércoles 2 de julio.
El alcalde de Ribeira, Luis Pérez Barral, describió la pelea como “completamente desbocada” y señaló que los disparos al aire de la Policía no lograron calmar los ánimos. Confirmó que las familias involucradas ya habían protagonizado incidentes en el pasado, aunque las causas exactas del enfrentamiento siguen bajo investigación. La Subdelegación del Gobierno ha anunciado un refuerzo de la seguridad en Ribeira para prevenir posibles represalias, mientras las autoridades recopilan pruebas, incluyendo grabaciones de cámaras de seguridad del local y vídeos subidos a redes sociales, para esclarecer los hechos.
El suceso ha generado conmoción entre los vecinos de Ribeira, una zona habitualmente tranquila, que reportaron haber escuchado gritos, insultos y disparos durante el altercado. La investigación continúa abierta, con la posibilidad de nuevas detenciones, mientras la comunidad local y las autoridades exigen justicia y medidas para evitar que este tipo de tragedias se repitan.





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