En julio de 2025, España enfrentó un verano devastador debido al calor extremo, registrando 1.060 muertes atribuidas a las altas temperatura...
En julio de 2025, España enfrentó un verano devastador debido al calor extremo, registrando 1.060 muertes atribuidas a las altas temperaturas, un 57,26% más que las 674 de julio de 2024, según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III. Este incremento alarmante se dio en el contexto de una segunda ola de calor que marcó récords, con temperaturas que superaron los 43,8 °C en regiones como Badajoz y Sevilla, y noches tropicales donde los termómetros no bajaron de 30 °C. Estas condiciones afectaron especialmente a los mayores de 65 años, que representaron el 95,08% de los fallecidos, con un 59,24% de mujeres. Las regiones más impactadas fueron Catalunya (250 muertes), Madrid (129) y Galicia (107), mientras que lugares como la Comunidad Valenciana no reportaron decesos por calor.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) señaló que junio de 2025 fue el más cálido registrado, con una temperatura media de 23,6 °C, superando en 0,8 °C el récord de 2017. Julio mantuvo esta tendencia, con una probabilidad superior al 70% de temperaturas extremas. El cambio climático ha intensificado las olas de calor, que son ahora más frecuentes y prolongadas. Desde 2000, España ha acumulado 474 días de calor extremo, un 50% más que en el período 1975-1999. La ola de calor de 2022, con 18 días y 38,1 °C de media, sigue siendo la más intensa, pero 2025 está marcando un nuevo hito en mortalidad.
El calor no solo causó golpes de calor, que dejaron al menos diez víctimas, sino que agravó enfermedades crónicas, especialmente cardiovasculares y respiratorias. Más de 1.300 municipios estuvieron en alerta roja, indicando un riesgo alto para la salud, mientras que 2.200 y 2.700 enfrentaron riesgos medio y bajo, respectivamente. El Ministerio de Sanidad ha reforzado campañas de prevención, promoviendo hidratación, evitar el sol en horas pico y proteger a grupos vulnerables como ancianos, niños, embarazadas y trabajadores al aire libre. Herramientas como Meteosalud han sido clave para informar sobre riesgos locales.
Hasta el 5 de agosto, se registraron 1.504 muertes por calor desde mayo, un 42% más que en 2024. Agosto continúa con temperaturas que podrían alcanzar los 44 °C, y desde el inicio de la segunda ola de calor el 3 de agosto, se sumaron 58 fallecidos. Expertos advierten que el cambio climático podría triplicar estas cifras en Europa si no se actúa. Aunque algunos cuestionan la metodología de MoMo, que estima muertes por exceso de mortalidad, los datos son respaldados por autoridades científicas. El Observatorio de Salud y Cambio Climático ha intensificado el monitoreo, destacando la necesidad de adaptar infraestructuras y sistemas de salud. La población debe mantener medidas como beber agua, usar ropa ligera y evitar actividades extenuantes en horas de calor, mientras el país enfrenta un verano que ya es uno de los más letales de su historia reciente.
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