La piscina municipal de Monterroso, un pequeño municipio de Lugo conocido por reportajes en los que sus habitantes expresaban un apoyo notab...
La piscina municipal de Monterroso, un pequeño municipio de Lugo conocido por reportajes en los que sus habitantes expresaban un apoyo notable a la inmigración ilegal, ha sido cerrada tras un incidente relacionado con el reto viral de defecar en el agua, una tendencia que ha afectado a varias localidades españolas este verano. Las autoridades locales confirmaron el cierre el pasado lunes 11 de agosto tras detectar excrementos en la piscina, un acto atribuido al desafío que circula en plataformas como TikTok desde 2018 y que ha resurgido con fuerza en 2025, obligando a implementar protocolos de descontaminación que incluyen vaciado y hipercloración, con un cierre estimado de entre 8 y 24 horas. Este suceso se suma a los cierres recientes de las piscinas de Moeche (A Coruña) y Xinzo de Limia (Ourense), donde se han registrado casos similares, evidenciando un problema de salud pública que ha generado indignación y preocupación en las comunidades afectadas.
Monterroso, con una población de unos 4,500 habitantes, había ganado notoriedad en los últimos años gracias a documentales y reportajes que destacaban su hospitalidad hacia inmigrantes ilegales, muchos de los cuales han encontrado refugio en el pueblo tras llegar a España en pateras. Estas historias, difundidas por medios como El Progreso de Lugo, mostraban a vecinos acogiendo a familias subsaharianas y ofreciendo empleo en la agricultura, lo que llevó a la localidad a ser presentada como un modelo de integración. Sin embargo, el incidente de la piscina ha ensombrecido esta imagen, con las autoridades investigando si el acto fue perpetrado por residentes locales o visitantes, y si podría estar vinculado a una reacción contra la percepción de "tolerancia excesiva" que algunos críticos han asociado con el pueblo. Aunque no hay evidencia directa que conecte el reto con actitudes antiinmigración, las redes sociales han amplificado especulaciones al respecto.
El cierre sigue el mismo patrón que en Moeche y Xinzo de Limia, donde piscinas municipales fueron clausuradas en julio tras incidentes similares, con la presencia de heces humanas detectada por bañistas que activaron los protocolos sanitarios. En Monterroso, el protocolo incluyó la evacuación de la piscina, que albergaba a unas 200 personas en el momento del descubrimiento, y la intervención de equipos de limpieza especializados. Expertos sanitarios, como el enfermero Jorge Ángel, han advertido que estas prácticas pueden transmitir enfermedades como salmonela o hepatitis A, incluso en piscinas con cloro, lo que ha llevado a las autoridades a reforzar la vigilancia y a imponer multas de hasta 3,000 euros a quienes participen en el reto, aunque identificar a los responsables sigue siendo un desafío.
La noticia ha generado una mezcla de incredulidad y críticas en la comunidad de Monterroso, donde algunos vecinos han expresado su frustración en redes sociales con mensajes como "esto mancha lo que somos", mientras otros culpan a la viralidad de TikTok por atraer comportamientos incívicos. El Ayuntamiento ha anunciado una investigación en colaboración con la Guardia Civil para determinar si el acto fue intencional o parte del desafío viral, que ha cerrado más de 300 piscinas en España desde su inicio en 2018, según estimaciones de Farodevigo.es. Con el verano en su apogeo y las piscinas como refugio contra el calor, este incidente pone a Monterroso en el mapa por razones opuestas a las que lo hicieron famoso, dejando a la localidad dividida entre su legado de integración y el impacto de una tendencia que desafía la convivencia pública.





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