España atraviesa una transformación demográfica sin precedentes, impulsada por la inmigración y una baja natalidad nativa. Según el último m...
España atraviesa una transformación demográfica sin precedentes, impulsada por la inmigración y una baja natalidad nativa. Según el último monográfico de Panorama Social de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), publicado en septiembre de 2025 y destacado por el periodista Marcos Ondarra en The Objective, el 39% de los menores de cinco años en el país son de origen extranjero, ya sea nacidos fuera de España o hijos de al menos un progenitor inmigrante. Este dato refleja el creciente peso de la inmigración, con una población de origen extranjero que alcanza los 11,7 millones, el 24,3% de los 49 millones de habitantes totales, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El informe, coordinado por María Miyar, directora de Estudios Sociales de Funcas, analiza la integración de la segunda generación —nacidos en España de padres inmigrantes—, que ya representa el 17% de los menores de 20 años. Entre los menores de cinco años, el desglose es revelador: el 25% son de segunda generación, el 10% de la "generación 2,5" (llegados antes de los 10 años) y el 4% de la "1,5" (llegados en la niñez temprana). Este 39% evidencia un cambio estructural: mientras solo el 2% de los mayores de 30 años tiene origen extranjero, en los menores de 20 años esta proporción sube al 36%. La integración es clave, con el 82% de los nacidos en España sintiéndose plenamente españoles, frente al 40% de quienes llegaron jóvenes.
La inmigración, motor del 84% del crecimiento poblacional desde 2022, proviene principalmente de Marruecos (920.000 residentes), Colombia (587.000), Rumania (620.000) y Venezuela (400.000). En 2024-2025, los mayores incrementos fueron de colombianos (+124.000), peruanos (+47.000) y venezolanos (+47.000). Geográficamente, Baleares (27,6%), Cataluña y Madrid (23,8%) lideran en proporción de extranjeros, mientras Asturias (10%) y Extremadura (6%) tienen las tasas más bajas. Los hijos de marroquíes destacan, representando un tercio de la segunda generación.
Educativamente, hay brechas: el 43% de los hijos de nativos accede a la universidad, frente al 28% de los de inmigrantes. Por origen, el 47% de los descendientes de argentinos y venezolanos logra estudios superiores, pero solo el 19% de ecuatorianos. Económicamente, los inmigrantes ocupan el 40% de los nuevos empleos en sectores como construcción y hostelería, pero el informe advierte de un coste anual de 30.000 millones de euros por la inmigración no cualificada, que tensiona vivienda y servicios públicos.
Con una natalidad nativa en declive (232.000 españoles más desde 2022 frente a 1,2 millones de extranjeros) y un 20,4% de la población mayor de 64 años, España depende cada vez más de la inmigración para su sostenibilidad. Funcas proyecta que, de mantenerse las tendencias, provincias como Cataluña podrían tener mayorías inmigrantes para 2039. La regularización de 300.000 migrantes anuales busca equilibrar esto, pero requiere políticas de cohesión para evitar segregación. Este 39% de niños simboliza un futuro multicultural que definirá a España.





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