Israel llevó a cabo un ataque aéreo contra la delegación política de Hamas en Doha, Qatar, en un momento crítico en el que el grupo discutía...
Israel llevó a cabo un ataque aéreo contra la delegación política de Hamas en Doha, Qatar, en un momento crítico en el que el grupo discutía un acuerdo de alto el fuego propuesto por el presidente estadounidense Donald Trump. La operación, que tuvo como objetivo a líderes senior de Hamas, ha desatado una crisis diplomática, con Qatar suspendiendo su rol como mediador en el conflicto y condenas internacionales por posibles violaciones al derecho internacional.
El ataque ocurrió en el distrito de Katara, en Doha, donde múltiples explosiones generaron columnas de humo visibles en la capital qatarí. Según el ejército israelí (IDF), el objetivo eran figuras clave de Hamas, como Khalil al-Hayya, Zaher Jabarin, Muhammad Ismail Darwish y Khaled Mashaal, acusados de orquestar el ataque del 7 de octubre de 2023 contra Israel. La operación, autorizada por Trump según informes de medios israelíes, se coordinó con Estados Unidos, que controla el espacio aéreo qatarí desde su base en Al-Udeid. El ataque apuntó a edificios residenciales donde residían los líderes de Hamas, lo que ha generado preocupación por posibles víctimas civiles, aunque aún no hay cifras confirmadas de bajas.
La delegación de Hamas estaba en Doha para negociar un alto el fuego de 60 días propuesto por Trump, que incluía la liberación de 10 rehenes israelíes vivos y 18 cuerpos a cambio de un retiro parcial de las fuerzas israelíes de Gaza, más ayuda humanitaria y negociaciones para un cese permanente. El conflicto, que ha dejado más de 56,000 palestinos y 1,700 israelíes muertos desde 2023, parecía acercarse a una solución tentativa antes del ataque.
Qatar, mediador clave entre Israel y Hamas, condenó la acción como un "acto criminal" que amenaza su seguridad y anunció la suspensión de su rol en las negociaciones. Esta decisión podría prolongar la guerra en Gaza y complicar la liberación de rehenes. La ONU y Amnistía Internacional han criticado el ataque, mientras que en redes sociales circulan imágenes de humo en Doha y denuncias de un intento de sabotear la paz. Hamas prometió represalias, aumentando el riesgo de una escalada.
El respaldo de Trump al ataque, tras aceptar recientemente un jet privado de la familia real qatarí, ha generado controversia y tensiones con Qatar, aliado estratégico de Estados Unidos. La operación también refleja la política proisraelí de Trump, a pesar de sus esfuerzos por mediar. El ataque debilita a Hamas, especialmente tras los recientes bombardeos israelíes a la infraestructura nuclear de Irán, pero podría radicalizar a los actores involucrados.
Con Qatar fuera de las negociaciones, Egipto queda como único mediador, aunque con menos influencia. La acción pone en riesgo la estabilidad regional y las relaciones entre Estados Unidos y Qatar, que alberga la mayor base militar estadounidense en la región. El futuro del alto el fuego y de los rehenes es incierto, mientras el conflicto amenaza con intensificarse, dejando a Oriente Medio al borde de una nueva escalada.





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