En una entrevista con Rafael Correa en RT, el presidente venezolano Nicolás Maduro expresó su temor ante un supuesto "acorralamiento...
En una entrevista con Rafael Correa en RT, el presidente venezolano Nicolás Maduro expresó su temor ante un supuesto "acorralamiento" militar de Estados Unidos, comparándolo con la Crisis de los Misiles de 1962. Maduro afirmó que EE.UU. ha desplegado ocho destructores con 1.200 misiles y un submarino nuclear en el Caribe, a 100-200 km de las costas venezolanas, como parte de una operación antidrogas que, según él, encubre intenciones de "cambio de régimen" para apoderarse de los recursos petroleros y naturales de Venezuela. Calificó la maniobra como un "acto de guerra" y acusó a la administración de Donald Trump de buscar desestabilizar su gobierno.
El despliegue, iniciado en agosto de 2025, incluye buques clase Arleigh Burke (como el USS Gravely), el crucero USS Lake Erie, el buque USS Fort Lauderdale y un submarino nuclear, con 4.500 efectivos, incluyendo 2.200 marines. Aviones P-8 Poseidon operan desde Puerto Rico, según el Pentágono, que justifica la operación como una acción contra el narcotráfico, específicamente contra el supuesto "Cartel de los Soles" ligado a Caracas. Maduro rechazó estas acusaciones, insistiendo en que son una excusa para una intervención militar. Un ataque reciente de EE.UU. contra un barco presuntamente venezolano, que dejó 11 muertos, intensificó las tensiones, con Maduro denunciándolo como un "asesinato ilegal".
Venezuela ha respondido con máxima alerta: movilizó 4.5 millones de milicianos y 25.000 tropas en estados costeros, desplegó drones y buques, y presentó una queja ante la ONU, acusando a EE.UU. de violar el derecho internacional. Maduro llamó al diálogo, pero advirtió que el país está listo para defenderse. Aliados como México, Colombia, Cuba, Rusia y China han condenado la "agresión imperialista", mientras Rusia envió bombarderos Tu-95 al Caribe en apoyo. Por otro lado, países como Ecuador, Guyana y Argentina respaldan las operaciones antidrogas de EE.UU., aunque evitan apoyar una intervención directa.
Trump, quien duplicó la recompensa por Maduro a 50 millones de dólares tras declarar su reelección de 2024 fraudulenta, defendió la operación como necesaria para frenar el narcotráfico que "mata a 300.000 estadounidenses al año". Sin embargo, el secretario de Estado Marco Rubio negó intenciones de cambio de régimen, enfocándose en la "justicia contra narcos". Analistas ven en esto una estrategia para presionar al chavismo, aunque una invasión terrestre parece improbable debido al terreno venezolano y su milicia. La escalada amenaza con disparar los precios del petróleo, dado que Venezuela produce 800.000 barriles diarios, afectando la economía global.
La ONU y la UE han instado al diálogo para evitar una "crisis caribeña". En redes como X, las declaraciones de Maduro han generado polarización, con apoyo chavista y críticas opositoras. La situación, la más grave desde 2019, evoca tensiones de la Guerra Fría, con el riesgo de una escalada militar en el hemisferio.





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