Miles de manifestantes tomaron las calles de París para exigir la dimisión del presidente francés Emmanuel Macron y del primer ministro Fran...
Miles de manifestantes tomaron las calles de París para exigir la dimisión del presidente francés Emmanuel Macron y del primer ministro François Bayrou, en una protesta que comenzó a las 10:00 CEST en la Plaza de la Bastilla y se extendió hacia el Palacio del Elíseo, según informó Le Monde esta tarde. Los participantes, estimados en 15,000 por la prefectura de policía y 25,000 por los organizadores, expresaron su descontento con las políticas gubernamentales, acusándolas de favorecer la prosperidad solo de una élite mientras la economía nacional se tambalea, según Le Figaro. La marcha, respaldada por sindicatos como la CGT y movimientos como Attac, también criticó al Parlamento por adoptar acuerdos de la Unión Europea que, según los manifestantes, han agravado la situación económica de Francia, según France Info.
Los cánticos y pancartas, con lemas como "Macron, Bayrou, fuera" y "No a la UE del capital", reflejaron la frustración por el aumento del desempleo al 8,9% en agosto y la inflación del 3,2%, según datos del INSEE citados por Libération. Los organizadores señalaron que el 60% de los hogares franceses han visto su poder adquisitivo reducido en un 12% desde 2022, atribuyendo esto a medidas como la reforma de pensiones de 2023 y los recortes presupuestarios impuestos por Bruselas, según Le Parisien. La protesta incluyó enfrentamientos menores con la policía, que desplegó 2,500 agentes y usó gases lacrimógenos tras intentos de bloquear puentes sobre el Sena, según AFP.
El descontento se centra en la desigualdad. Según un informe de Oxfam Francia, el 1% más rico ha incrementado su riqueza en un 15% desde 2020, mientras el 40% más pobre ha perdido un 8% de ingresos, según Mediapart. Los manifestantes acusan a Macron de priorizar a corporaciones como TotalEnergies, que reportó 18 mil millones de euros en beneficios en 2024, mientras suben los precios de la energía, según Challenges. Bayrou, nombrado primer ministro en junio tras la crisis política de las elecciones legislativas, ha sido criticado por su gestión de un déficit público del 6,1% del PIB, que ha obligado a Francia a negociar con la UE, según Euractiv. Los acuerdos de la UE, como el Pacto de Estabilidad revisado en 2024, han sido señalados como responsables de recortes sociales, según Le Monde Diplomatique.
La respuesta gubernamental ha sido defensiva. Macron, desde un comunicado a las 12:00 CEST, defendió su política como "necesaria para la estabilidad", mientras Bayrou prometió un plan de empleo para 2026, según BFMTV. Sin embargo, la oposición, liderada por Jean-Luc Mélenchon de La France Insoumise, calificó la protesta como "el inicio de un despertar popular", exigiendo un referéndum sobre la UE, según L'Humanité. En redes, el hashtag #MacronDegage ha superado las 300,000 interacciones, con apoyo de los Gilets Jaunes y críticas al gobierno, según X posts. La policía reportó 45 detenciones por disturbios, incluyendo el lanzamiento de cócteles molotov cerca de la Asamblea Nacional, según France 24.
El impacto es notable. Economistas como Thomas Piketty han advertido que la desigualdad podría desencadenar una crisis social mayor si no se revierten las políticas, según Le Monde. Las acciones de empresas como LVMH cayeron un 2% en la Bolsa de París tras la protesta, reflejando incertidumbre, según Bloomberg. Comunidades en Lyon y Marsella han anunciado manifestaciones solidarias, mientras la UE evalúa sanciones por el déficit, según Politico Europe. Históricamente, las protestas contra Macron, como las de 2018, han forzado concesiones, pero analistas como Sylvie Kauffmann sugieren que esta vez el descontento es más profundo, según The New York Times.
Políticamente, el movimiento podría debilitar a Renaissance antes de las elecciones regionales de 2026, con un 58% de descontento según un sondeo de IFOP, según Le Point. Con la marcha disuelta a las 15:00 CEST y más protestas planeadas, la exigencia de dimisión de Macron y Bayrou redefine el clima político francés, dejando un futuro incierto para el gobierno y la relación con la UE.





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