Polonia ha anunciado el despliegue de aproximadamente 40.000 soldados en su frontera oriental con Rusia y Bielorrusia, una medida de máxima ...
Polonia ha anunciado el despliegue de aproximadamente 40.000 soldados en su frontera oriental con Rusia y Bielorrusia, una medida de máxima alerta que responde a las crecientes tensiones en la región derivadas de recientes incursiones de drones rusos en su espacio aéreo y al inicio inminente de los ejercicios militares conjuntos Zapad 2025. Esta movilización, confirmada por el viceministro de Defensa polaco Cezary Tomczyk, busca reforzar la disuasión y garantizar la seguridad nacional en un contexto de escalada en el conflicto ucraniano y provocaciones directas de Moscú y Minsk.
El anuncio llega apenas 48 horas después de que el Ejército polaco, en coordinación con aliados de la OTAN, derribara al menos siete drones rusos del tipo Shahed, de fabricación iraní, que violaron el espacio aéreo del país el 9 de septiembre. Estos aparatos, utilizados habitualmente por Rusia en ataques contra Ucrania, impactaron en un maizal en la provincia de Lublin, cerca de la frontera con Ucrania y Bielorrusia, sin causar víctimas pero generando alarma generalizada. El primer ministro Donald Tusk describió el incidente como una "provocación a gran escala" y una prueba deliberada de la resolución de Polonia y la Alianza Atlántica. En respuesta, Varsovia ha cerrado temporalmente su frontera terrestre con Bielorrusia a partir de la medianoche del jueves, restringido el tráfico aéreo en la mitad oriental del país y prohibido vuelos de drones en las zonas fronterizas.
Los ejercicios Zapad 2025, programados del 12 al 16 de septiembre en territorio bielorruso, involucrarán a unos 43.000 soldados rusos y bielorrusos, según estimaciones de inteligencia occidental, aunque Minsk minimiza la cifra a 6.500 efectivos. Estas maniobras, que incluyen simulaciones de combate terrestre con tanques T-90 y T-80, sistemas aéreos avanzados y escenarios ofensivos, se desarrollarán cerca de la frontera polaca, particularmente en el polígono de Borísov y las inmediaciones del estratégico corredor de Suwałki. Este pasillo de 64 kilómetros entre Polonia y Lituania, flanqueado por Bielorrusia y el enclave ruso de Kaliningrado, es considerado un punto vulnerable que podría aislar a los países bálticos de sus aliados si fuera controlado por fuerzas hostiles.
El ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, ha subrayado que Polonia lleva meses preparándose para este escenario, con ejercicios propios que han movilizado a más de 30.000 soldados nacionales junto a tropas de la OTAN. "Estamos preparados para responder adecuadamente", afirmó, recordando que ediciones anteriores de Zapad, como la de 2021, sirvieron de preludio a la invasión rusa de Ucrania, y la de 2017 simuló la toma de los bálticos. El canciller Radosław Sikorski ha comparado las maniobras con simulacros previos a agresiones rusas en Georgia (2008) y Ucrania, advirtiendo de "escenarios muy agresivos". En este marco, Polonia ha activado el artículo 4 del Tratado de la OTAN, que permite consultas colectivas ante amenazas a la seguridad de un miembro.
La respuesta internacional ha sido inmediata y solidaria. Francia ha movilizado tres cazas para reforzar la defensa aérea polaca, mientras que el presidente ucraniano Volodímir Zelenski abogó por sanciones "contundentes" contra Rusia. Letonia ha cerrado su espacio aéreo en la frontera con Rusia y Bielorrusia por una semana, y Lituania ha incrementado la vigilancia. El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá de urgencia el viernes para debatir las incursiones de drones, y la Unión Europea ha desembolsado 1.000 millones de euros adicionales a Ucrania, financiados con activos rusos congelados. El presidente polaco Andrzej Duda alertó que Rusia está lista para invadir otros países, afirmando: "No confiamos en las buenas intenciones de Putin".
Este despliegue subraya la fragilidad del equilibrio en Europa del Este, donde la guerra en Ucrania ha exacerbado las tensiones. Analistas ven en Zapad 2025 no solo un ensayo defensivo, como alega Moscú, sino una estrategia para presionar a la OTAN y probar su unidad. Polonia, que comparte frontera con Rusia y ha sido un firme apoyo a Kiev, enfatiza que no cederá ante provocaciones, priorizando la protección de sus ciudadanos y la estabilidad regional. Mientras los ejercicios avanzan, la región permanece en vilo, recordando que la historia de confrontaciones en esta frontera data de la Guerra Fría.





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