Qatar ha intensificado su condena al ataque aéreo israelí perpetrado ayer en la capital, Doha, que tuvo como objetivo a líderes de Hamás reu...
Qatar ha intensificado su condena al ataque aéreo israelí perpetrado ayer en la capital, Doha, que tuvo como objetivo a líderes de Hamás reunidos para discutir una propuesta de alto el fuego en Gaza. El emirato del Golfo, clave mediador en las negociaciones entre Israel y el grupo palestino, calificó la acción como un "acto traicionero" y "terrorismo de Estado" que viola la soberanía nacional y el derecho internacional, prometiendo estudiar una respuesta firme mientras consulta con aliados. Fuentes oficiales qataríes revelaron que una llamada de Estados Unidos informando del ataque llegó solo diez minutos después de que comenzaran las explosiones, desmintiendo las afirmaciones de la Casa Blanca sobre una notificación previa.
El incidente ocurrió alrededor de las 15:00 hora local (12:00 GMT) del martes 9 de septiembre, cuando múltiples explosiones sacudieron el distrito diplomático de Doha, cerca de embajadas y escuelas. Imágenes verificadas mostraron humo negro elevándose sobre un complejo residencial utilizado por la oficina política de Hamás, que opera en Qatar desde 2012 con el aval de Doha como sede neutral para diálogos. El Ejército israelí (FDI) confirmó que se trató de un "ataque preciso" con misiles lanzados por 15 aviones de combate, dirigido contra "altos líderes de Hamás responsables de la masacre del 7 de octubre de 2023 y la guerra subsiguiente". Israel no ha revelado detalles sobre el número de misiles ni la ruta de los aviones, pero medios israelíes indican que se usaron municiones de precisión para minimizar daños colaterales.
Hamás, por su parte, confirmó que cinco de sus miembros murieron en el bombardeo, incluyendo a Hamam Khalil al-Hayya, hijo del jefe negociador Khalil al-Hayya, y Yihad Labad, director de su oficina. Sin embargo, el grupo enfatizó que el intento de asesinar a la delegación negociadora "fracasó" y que todos los altos cargos sobrevivieron. "Este crimen atroz confirma que Netanyahu no busca la paz, sino perpetuar la guerra", declaró Hamás en un comunicado, aludiendo a que la reunión se centraba en la propuesta de alto el fuego impulsada por el presidente de EE.UU., Donald Trump. Esta propuesta, de 100 páginas y presentada por el enviado especial Steve Witkoff, contempla la liberación de los 48 rehenes restantes en Gaza a cambio de un cese temporal de hostilidades, retiro israelí y reconstrucción de la Franja, donde Israel ha causado más de 64.600 muertes desde octubre de 2023, según autoridades gazatíes.
Qatar, que alberga la mayor base aérea estadounidense en la región (Al Udeid, con miles de tropas), reportó también la muerte de un miembro de su Fuerza de Seguridad Interna y varios heridos. El primer ministro qatarí, jeque Mohammed bin Abdulrahman al-Thani, visiblemente indignado en una rueda de prensa, describió el ataque como "un asalto traicionero al 100%, sin previo aviso", y cuestionó: "¿Bajo qué normas morales es aceptable bombardear a una delegación con la que se supone que se negocia?". Insistió en que Qatar mantendrá su rol mediador, pero se reserva "todas las medidas necesarias" para defender su soberanía, incluyendo posibles acciones diplomáticas o militares. El Consejo de la Shura (parlamento consultivo) de Qatar lo calificó de "violación flagrante" y llamó a la comunidad internacional a actuar.
La disputa con EE.UU. añade tensión: la Casa Blanca afirmó que Trump fue notificado por el Pentágono minutos antes del ataque y ordenó a Witkoff alertar a Doha, pero admitió que la advertencia llegó "demasiado tarde para detenerlo". Trump, en un post en Truth Social, expresó que se sentía "muy mal" por el incidente en territorio de un "aliado cercano" y que eliminar a líderes de Hamás es un "objetivo loable", pero el ataque "no avanza los intereses de Israel ni de América". Sin embargo, Majed al-Ansari, portavoz del Ministerio de Exteriores qatarí, desmintió esto en X: "Las afirmaciones de preaviso son falsas; la llamada de un funcionario estadounidense llegó durante el sonido de las explosiones". En una llamada posterior con el emir Tamim bin Hamad Al Thani, Trump reiteró su solidaridad y ordenó al secretario de Estado Marco Rubio finalizar un acuerdo de cooperación de defensa con Qatar, asegurando que "no volverá a pasar".
La reacción internacional ha sido unánime en la condena. La ONU, a través de su secretario general Antonio Guterres, lo describió como una "violación flagrante de la soberanía qatarí" que socava los esfuerzos de paz. Países árabes como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (que lo llamó "traicionero"), Egipto, Turquía y Libia expresaron solidaridad total con Doha y advirtieron de "graves consecuencias" para la región. El primer ministro británico Keir Starmer lo tachó de "inaceptable" por arriesgar una escalada; Francia, Australia y Japón también criticaron la acción. Incluso el papa León XIV se sumó al repudio. Israel, por su lado, defendió el ataque como "totalmente justificado" vía Netanyahu, quien lo vinculó directamente al 7 de octubre (1.200 israelíes muertos y 251 secuestrados).
Este es el primer ataque directo de Israel en suelo qatarí desde el inicio del conflicto en Gaza, y el segundo en Doha este año (el primero fue un misil iraní contra Al Udeid en junio). Analistas temen que fracture las negociaciones de alto el fuego, ya frágiles tras pausas previas en noviembre de 2023 y enero de 2025. Qatar, pese al shock, reafirma su compromiso con la mediación junto a Egipto y EE.UU., pero el "traicionero" bombardeo podría endurecer su postura y alterar el delicado equilibrio regional. Mientras, en Gaza, Israel intensifica operaciones en la Ciudad de Gaza, ordenando evacuaciones masivas.





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