Las autoridades talibanas han elevado a más de 800 el número de muertos y a aproximadamente 2,500 los heridos tras un devastador terremoto d...
Las autoridades talibanas han elevado a más de 800 el número de muertos y a aproximadamente 2,500 los heridos tras un devastador terremoto de magnitud 6 en la escala de Richter que azotó el este de Afganistán a última hora del domingo 31 de agosto. La tragedia, confirmada por el Centro de Información y Medios del Gobierno afgano a través de su cuenta en la red social X, ha dejado a la provincia de Kunar como la más afectada, con 800 fallecidos y 2,500 heridos, mientras que las provincias vecinas de Nangarhar, Laghman y Nuristán reportan daños adicionales, incluyendo 12 muertos y 255 heridos en Nangarhar, 58 heridos en Laghman y 4 en Nuristán. Esta catástrofe, ocurrida tras el control talibán instaurado en agosto de 2021, ha intensificado la crisis humanitaria en una región ya marcada por años de conflicto, según informó Al Jazeera a primera hora de hoy.
El seísmo, con epicentro cerca de la ciudad de Jalalabad en la provincia de Nangarhar y una profundidad de aproximadamente 8 kilómetros, golpeó alrededor de las 23:47 hora local (19:17 CEST), según datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). La sacudida, sentida hasta Kabul y partes de Pakistán, provocó el colapso de numerosas viviendas construidas con materiales frágiles como adobe y piedra, especialmente en las zonas montañosas de Kunar, donde las autoridades han descrito escenas de devastación total. El portavoz talibán Zabihullah Mujahid confirmó los números en una conferencia de prensa a las 10:00 CEST, advirtiendo que la cifra de víctimas podría aumentar a medida que los equipos de rescate accedan a áreas remotas afectadas por deslizamientos, según Reuters. Las lluvias recientes han complicado aún más las operaciones, bloqueando carreteras y dejando a miles atrapados bajo los escombros.
Kunar, epicentro de la tragedia, ha sido particularmente golpeada, con distritos como Nurgal y Watapur reportando aldeas enteras reducidas a ruinas. Testigos citados por BBC describieron gritos de auxilio y familias buscando sobrevivientes con las manos, mientras helicópteros militares intentan evacuar heridos a hospitales como el de Asadabad, que ya está desbordado. En Nangarhar, los equipos médicos de Jalalabad han recibido a más de 300 pacientes desde la madrugada, según el Ministerio de Salud talibán, que ha desplegado 30 médicos y suministros desde Kabul. La infraestructura precaria, agravada por años de guerra y sanciones, ha limitado la respuesta, con el gobierno pidiendo ayuda internacional a través de un comunicado a las 09:00 CEST.
La magnitud del desastre ha movilizado a la comunidad internacional. La ONU, a través de su misión en Afganistán (UNAMA), expresó sus condolencias y anunció el envío de equipos de emergencia, mientras la Cruz Roja afgana reportó la llegada de ambulancias a las zonas afectadas, según The Guardian. India y Pakistán han ofrecido asistencia médica, y el secretario general de la ONU, António Guterres, llamó a una "respuesta global" en un mensaje en X a las 11:00 CEST. Sin embargo, las dificultades logísticas, incluyendo el terreno montañoso y la falta de telecomunicaciones, han retrasado los esfuerzos, con el gobierno talibán solicitando helicópteros y maquinaria pesada para despejar escombros.
En redes sociales, el hashtag #AfghanistanEarthquake ha superado las 400,000 interacciones, con usuarios compartiendo imágenes desgarradoras de niños rescatados y familias llorando a sus muertos, mientras otros piden sanciones más flexibles para facilitar la ayuda. La población local, como Muhammad Aziz de Nurgal, relató a AP la pérdida de 10 familiares, incluyendo sus cinco hijos, bajo los escombros, un testimonio que resalta la magnitud humana de la tragedia. El gobierno talibán ha desplegado a Mullah Nooruddin Turabi, jefe del Ministerio de Gestión de Desastres, para supervisar las operaciones, pero la escasez de recursos y la dependencia de donaciones internacionales amenazan con agravar la crisis.
El impacto a largo plazo es preocupante. Con más de 63,000 muertos en conflictos recientes y una economía colapsada tras la retirada de ayuda extranjera en 2021, Afganistán enfrenta un desafío monumental para reconstruir. El terremoto ha destruido hogares en un momento en que el invierno se avecina, dejando a miles sin refugio, según estimaciones de la ONU. Analistas como Barnett Rubin de Foreign Policy advierten que la catástrofe podría exacerbar la inestabilidad, especialmente si la ayuda internacional no llega pronto. Mientras los equipos de rescate trabajan contra reloj y las cifras de víctimas crecen, el este de Afganistán se encuentra en un estado de emergencia que pone a prueba la resiliencia de un país ya al límite.





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