El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, emitió una contundente advertencia este domingo, afirmando que el país está lis...
Padrino, en un discurso dirigido a militares y ciudadanos, aseguró que las Fuerzas Armadas venezolanas, junto con la Milicia Bolivariana, están preparadas para defender la soberanía nacional. “No se atrevan a poner un pie en Venezuela, sería una agresión contra toda Latinoamérica”, afirmó, según un mensaje compartido en redes sociales, donde también destacó el despliegue de la Fuerza Naval venezolana en el Caribe para contrarrestar lo que calificó como “amenazas imperialistas”.
El gobierno de Nicolás Maduro ha interpretado el movimiento de EE. UU., que incluye el envío de aproximadamente 4,000 efectivos y buques como el USS Gravely, USS Jason Dunham y USS Sampson, como un intento de desestabilización y posible cambio de régimen, más allá de la lucha contra el narcotráfico. En este contexto, Maduro ha ordenado la movilización de más de 4.5 millones de milicianos y 15,000 efectivos militares para patrullar las fronteras, especialmente con Colombia, y ha reforzado la presencia naval en el Golfo de Venezuela y aguas territoriales. Además, se ha prohibido temporalmente la operación de drones en el espacio aéreo venezolano, tras un intento de atentado con drones contra Maduro en 2018.
El ministro Padrino también destacó operaciones recientes en el noreste del país, donde se desmantelaron astilleros clandestinos utilizados para construir embarcaciones semisumergibles destinadas al tráfico de drogas hacia Europa y Norteamérica, afirmando que Venezuela combate activamente el narcotráfico, en contraste con las acusaciones de EE. UU. que señalan a Maduro como líder del supuesto “Cártel de los Soles”.
Por su parte, el gobierno estadounidense, bajo la administración de Donald Trump, ha intensificado su presión sobre el régimen de Maduro, duplicando recientemente la recompensa por su captura a 50 millones de dólares y designando al Cártel de los Soles como una organización terrorista. La Casa Blanca insiste en que estas medidas buscan frenar el flujo de drogas, particularmente el fentanilo, hacia EE. UU., aunque no ha proporcionado pruebas directas que vinculen a Maduro con actividades de narcotráfico.
La escalada de tensiones ha generado preocupación en la región, con países como México y Colombia reforzando sus propias medidas contra el narcotráfico, pero rechazando cualquier intervención extranjera que vulnere la soberanía. Mientras tanto, la población venezolana, aunque rodeada de un aumento visible de presencia militar y policial, continúa su rutina diaria sin muestras de alarma inmediata, según reportes locales.
Este enfrentamiento verbal y militar entre Venezuela y EE. UU. refleja un nuevo capítulo en las ya tensas relaciones bilaterales, marcadas por sanciones, acusaciones mutuas y un trasfondo de intereses geopolíticos en el Caribe. Analistas advierten que, aunque una invasión directa parece improbable, el despliegue militar de ambas partes podría derivar en incidentes que aumenten la inestabilidad regional.





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