La ex canciller alemana Angela Merkel ha generado una tormenta diplomática al afirmar que Polonia y los países bálticos —Estonia, Letonia y ...
La ex canciller alemana Angela Merkel ha generado una tormenta diplomática al afirmar que Polonia y los países bálticos —Estonia, Letonia y Lituania— son responsables, en parte, de la invasión rusa a Ucrania, al oponerse a un acuerdo con Vladimir Putin que podría haber evitado el conflicto. En una entrevista con el medio húngaro Partizán, Merkel relató que en junio de 2021, cuando detectó que Putin ya no respetaba los Acuerdos de Minsk, propuso un nuevo formato de diálogo directo entre la UE y Rusia para renegociar, pero "algunos no lo apoyaron. Principalmente los países bálticos, pero Polonia también estaba en contra". Según su versión, el rechazo de estos países, motivado por el temor a una política común europea hacia Rusia, impidió un entendimiento que podría haber desescalado las tensiones, llevando directamente a la agresión de febrero de 2022.
Merkel, que gobernó Alemania de 2005 a 2021, insistió en que su intención era un "nuevo formato" para hablar con Putin como UE, pero el veto de los países del este "no ocurrió" porque "no había acuerdo común". Esta declaración, pronunciada en el contexto de la promoción de su memorias Libertad, ha sido interpretada como una defensa de su legado de diálogo con Rusia, que incluyó el Nord Stream 2 y los Acuerdos de Minsk, vistos por críticos como concesiones que fortalecieron a Moscú. La ex canciller argumentó que, sin esa plataforma, Putin se radicalizó, culminando en la invasión, y culpó a la pandemia por romper el contacto personal, un factor que, según ella, contribuyó al malentendido.
La reacción en Polonia y los bálticos ha sido inmediata y furiosa. El ex primer ministro polaco Mateusz Morawiecki tuiteó que Merkel es "la política alemana más dañina para Europa en el último siglo", acusándola de complacencia con Putin que alimentó la guerra. El ministro de Exteriores estonio, Margus Tsahkna, insistió en que "Rusia es la única culpable", rechazando cualquier responsabilidad de los países del este. El primer ministro letón, Evika Siliņa, calificó las palabras de Merkel como "inaceptables", mientras el lituano Ingrida Šimonytė las llamó "una distorsión histórica". En Lituania, el presidente Gitanas Nausėda demandó que Merkel se disculpe, recordando que su oposición a negociar con Putin salvó a Europa de más concesiones.
En Alemania, la declaración ha reavivado críticas a Merkel por su Ostpolitik, con el canciller Olaf Scholz distanciándose y el líder de la CDU, Friedrich Merz, acusándola de "negligencia estratégica". El Kremlin, por su parte, respaldó a Merkel, con Dmitri Peskov afirmando que "la UE está cautiva de las políticas rabiosas de Varsovia y los bálticos". Esta alineación ha alimentado narrativas rusas de división europea, mientras Ucrania, a través de Volodímir Zelenski, la calificó de "irresponsable", recordando que los Minsk solo retrasaron la invasión.
El impacto es profundo. Diplomáticamente, ha tensado relaciones UE-Rusia, con Polonia y bálticos demandando una disculpa formal. Económicamente, no afecta directamente, pero resalta divisiones en la OTAN. Socialmente, ha polarizado opiniones, con jóvenes en Varsovia protestando contra Merkel y debates en redes sobre su legado. Históricamente, sugiere que los Minsk fueron un error, comprando tiempo para rearmar Ucrania, una interpretación que Merkel rechaza. Esta controversia, nacida de una entrevista, reabre heridas de la guerra, dejando un legado de acusaciones que podría erosionar la unidad europea frente a Rusia.





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