El Ayuntamiento de Lérida, gobernado por el PSC, ha aprobado la cesión gratuita de un solar público de 5,000 metros cuadrados en el barrio d...
El Ayuntamiento de Lérida, gobernado por el PSC, ha aprobado la cesión gratuita de un solar público de 5,000 metros cuadrados en el barrio de Cappont a la comunidad islámica salafista Ibn Hazm, destinada a la construcción de una gran mezquita con capacidad para más de 1,000 fieles. Esta decisión, tomada en un pleno extraordinario con los votos a favor de los socialistas y el apoyo tácito de ERC, ha desatado una polémica nacional, enfrentando a defensores de la integración con críticos que ven en la iniciativa un favoritismo hacia un grupo radical y un precedente peligroso para el uso de bienes públicos. El solar, valorado en más de 2 millones de euros, se ubica en una zona residencial en expansión, cerca de escuelas y parques, lo que ha intensificado las tensiones comunitarias.
La cesión, aprobada tras meses de negociaciones con la comunidad Ibn Hazm —una de las más influyentes entre las 15 mezquitas de Lérida—, incluye un acuerdo de permuta por el que la comunidad se compromete a mantener un pequeño centro cultural municipal adyacente, aunque el proyecto principal será la mezquita, con minaretes de 20 metros y un diseño que evoca la arquitectura islámica clásica. El alcalde, Albert Batlle, justificó la medida como un "acto de cohesión social" para atender a los más de 10,000 musulmanes de la ciudad, muchos de origen marroquí, que carecen de un espacio adecuado para sus rezos, especialmente durante el Ramadán. El plan, que cuenta con un presupuesto inicial de 6 millones de euros financiados por donaciones internacionales, promete ser la mezquita más grande de Cataluña, superando a la de Badalona.
Sin embargo, la decisión ha encendido protestas inmediatas. Vecinos del barrio, organizados en la Plataforma Cappont Libre, han denunciado que la comunidad Ibn Hazm promueve un salafismo rigorista, con vínculos a predicadores que rechazan la integración y abogan por la sharía. Carteles con lemas como "No a la mezquita salafista" han aparecido en las calles, mientras un grupo de 200 personas se concentró frente al ayuntamiento el lunes, exigiendo un referéndum local. La oposición, liderada por el PP y Vox, ha acusado al PSC de "ceder a presiones islamistas" y ha solicitado una auditoría sobre los vínculos de Ibn Hazm, señalando que algunos miembros han sido investigados por radicalización, aunque sin cargos firmes. Ciudadanos ha pedido suspender la cesión hasta esclarecer la financiación, temiendo aportes de países como Arabia Saudí.
El ayuntamiento defiende que el solar estaba infrautilizado y que la cesión sigue la Ley de Patrimonio Público, asegurando que la mezquita incluirá espacios multiconfesionales y actividades culturales para todos. La comunidad Ibn Hazm, que representa al 20% de los musulmanes leridanos, ha prometido transparencia, presentando planos que incluyen aulas y un jardín comunitario. Sin embargo, el debate trasciende lo local: el obispo de Lérida, Salvador Giménez, ha expresado "preocupación" por la influencia salafista, mientras asociaciones laicas critican el favoritismo religioso en un estado aconfesional.
Económicamente, el proyecto podría revitalizar la zona con empleo durante la construcción, pero vecinos temen una bajada de valor inmobiliario. Socialmente, ha polarizado a la ciudad, con musulmanes celebrando la inclusión y otros denunciando segregación. Polímicamente, el PSC arriesga su base electoral, con ERC defendiendo la multiculturalidad y la derecha ganando terreno en la crítica. Con permisos en trámite y protestas previstas, este regalo de un solar público a Ibn Hazm podría redefinir la identidad de Lérida, dejando un legado de integración o conflicto.





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