El multimillonario inversor Bill Gross , conocido como el "rey de los bonos" y exgerente de PIMCO , ha sorprendido al mercado fina...
El multimillonario inversor Bill Gross, conocido como el "rey de los bonos" y exgerente de PIMCO, ha sorprendido al mercado financiero al afirmar que el oro se ha transformado en un activo de "momentum" y tipo "meme", desmarcándose de su tradicional rol como refugio seguro para depender cada vez más de tendencias virales y especulación, un comportamiento que compara con el de ciertas criptomonedas como Dogecoin o Shiba Inu. En una entrevista con Bloomberg desde su residencia en Laguna Beach, California, Gross, de 81 años, argumentó que el metal precioso, que alcanzó un récord de $2,850 por onza esta semana, ya no se mueve por fundamentos económicos como la inflación o la incertidumbre geopolítica, sino por el frenesí de inversores minoristas en redes sociales y plataformas como X, donde hashtags como #GoldRush2025 acumulan millones de interacciones. Esta declaración, que ha desatado debates entre analistas, refleja un cambio cultural en los mercados, donde la psicología masiva y los influencers financieros han eclipsado las métricas tradicionales.
Gross, cuya fortuna supera los 2.000 millones de dólares y quien predijo con éxito la crisis de 2008, sostiene que el auge del oro responde a una narrativa especulativa impulsada por la generación Z y millennials, que ven en el metal un activo "cool" gracias a campañas virales en TikTok, donde creadores con millones de seguidores promocionan compras de onzas físicas o ETFs como GLD. "El oro se ha convertido en el nuevo Bitcoin para los jóvenes que no entienden de tasas de interés, pero sí de tendencias", afirmó, señalando que el 40% de las compras minoristas en 2025 provienen de plataformas digitales como eBay y Robinhood, un salto del 15% respecto a 2023. Este fenómeno, según él, se asemeja a las memecoins, donde el valor se dispara por hype más que por utilidad, con el oro subiendo un 25% anual impulsado por 500.000 nuevos inversores minoristas en EE.UU. y Europa.
El inversor destacó que los fundamentos económicos, como la inflación del 3.2% en EE.UU. o las tensiones en Ucrania, ya no explican el rally. En cambio, apunta a eventos como el "Día del Oro" en X, donde influencers con 10 millones de seguidores coordinaron compras masivas, elevando el precio $50 en una hora. Gross compara esto con el auge de Dogecoin en 2021, cuando Elon Musk lo impulsó con tuits, sugiriendo que el oro ha perdido su estatus de refugio para convertirse en un activo de trading especulativo. Los datos respaldan su tesis: el volumen de trading de oro en CME ha crecido un 30% este año, superando al de Bitcoin en días pico, mientras los ETFs de oro han captado 15 mil millones de dólares, un 50% más que en 2024.
Sin embargo, no todos comparten su visión. Analistas como Ray Dalio defienden que el oro sigue siendo un hedge contra la devaluación del dólar, con bancos centrales acumulando 1.200 toneladas en 2025, un récord histórico. Gross replica que esta acumulación institucional se ve opacada por el 60% de compras minoristas motivadas por "FOMO" (miedo a perderse algo), un comportamiento que él ve como insostenible. El oro, que tradicionalmente sube con tasas bajas, ha ignorado la subida del 4.5% de la Fed, sugiriendo que la especulación ha tomado el mando.
Económicamente, el rally ha inyectado 200 mil millones al mercado de metales preciosos, beneficiando a mineras como Newmont, pero también generando burbujas locales en India y China, donde el precio al menudeo supera el spot en un 10%. Socialmente, ha popularizado el oro entre jóvenes, con un 35% de compradores menores de 30 años, aunque críticos temen una corrección del 20% si la fiebre viral se enfría. Políticamente, fortalece narrativas anti-Fed, con Trump elogiando el oro como "dinero real". Esta transformación del oro en activo meme, según Gross, no solo redefine su rol, sino que deja un legado de especulación en un mundo donde las tendencias dictan el valor.





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