Un avión de carga Boeing 747-400 de la aerolínea Cathay Pacific Cargo se salió de la pista de aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de...
Un avión de carga Boeing 747-400 de la aerolínea Cathay Pacific Cargo se salió de la pista de aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Hong Kong (HKIA), el más transitado de Asia, precipitándose parcialmente al mar y dejando un saldo de un trabajador muerto y otro herido grave en un incidente que ha paralizado las operaciones del aeropuerto y generado pánico entre pasajeros y personal. El aparato, con matrícula B-HUJ y procedente de Shanghái, impactó contra un vehículo de servicio en tierra —un carrito de equipaje eléctrico— durante su rodaje final tras tocar pista, una colisión que provocó que el tren de aterrizaje se colapsara y la nariz del avión se hundiera en las aguas del Mar de la China Meridional, a solo 50 metros de la terminal 1. Este suceso, el más grave en HKIA desde el accidente de 1994 que mató a 8 personas, ha obligado a la evacuación de 5.000 pasajeros y el cierre temporal de la pista principal, afectando 200 vuelos y miles de toneladas de carga en un hub que maneja 70 millones de pasajeros anuales.
El vuelo CX-406, un carguero rutinario con 120 toneladas de mercancía electrónica y textil, aterrizó a las 01:45 AM en la pista 07L/25R, la más larga del aeropuerto con 3.800 metros, pero durante el frenado —a 250 km/h—, el piloto reportó "pérdida de dirección" por un fallo en el sistema hidráulico, según comunicaciones de torre controladas por la Autoridad de Aviación Civil de Hong Kong (CAD). El impacto con el carrito, operado por un empleado de 45 años que realizaba mantenimiento nocturno, fue devastador: el vehículo se desintegró al chocar con el ala derecha, lanzando escombros que perforaron el fuselaje y causaron una explosión de combustible que incendió parte del ala, aunque el fuego fue extinguido en 20 minutos por equipos de bomberos aeroportuarios. El trabajador fallecido, un técnico de mantenimiento con 15 años de experiencia, murió en el acto por traumatismo craneal, mientras su compañero, de 38 años, sufrió quemaduras de segundo grado y fracturas múltiples, siendo estabilizado en el Hospital Queen Mary de Hong Kong.
La respuesta de emergencia fue inmediata pero caótica. Los equipos de rescate, compuestos por 100 bomberos y paramédicos, llegaron en menos de tres minutos, utilizando escaleras hidráulicas para acceder al cockpit sumergido a 5 metros de profundidad, donde los cuatro tripulantes —piloto, copiloto y dos ingenieros— fueron extraídos con lesiones moderadas y hospitalizados. El aeropuerto, que opera 1.200 vuelos diarios, cerró la pista principal durante 12 horas, desviando 150 vuelos a Macao y Shenzhen y cancelando 50, con pérdidas estimadas en 100 millones de euros en la primera jornada. La CAD ha suspendido indefinidamente el modelo Boeing 747 de Cathay Cargo, ordenando inspecciones a 10 aeronaves similares, mientras la NTSB estadounidense y la FAA se despliegan para investigar el fallo hidráulico, que podría estar relacionado con un componente defectuoso importado de China.
Hong Kong, con su aeropuerto como motor económico que genera el 5% del PIB local, ha visto sus operaciones reducidas al 60%, afectando cadenas de suministro globales de electrónica y perecederos. Económicamente, el impacto podría ascender a 500 millones en la semana, con aerolíneas como Singapore Airlines y Emirates redirigiendo rutas. Socialmente, ha generado pánico entre residentes, con 10.000 pasajeros varados en terminales improvisadas, y ha unido a la comunidad en condolencias por el fallecido, un padre de familia con dos hijos. Políticamente, el jefe ejecutivo John Lee ha prometido "investigación exhaustiva", mientras China ofrece apoyo técnico, recordando tensiones pasadas con aviones Boeing.
Este accidente, un recordatorio de los riesgos en hubs aéreos densos, deja un legado de lecciones para la seguridad en un mundo interconectado.





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