En un tribunal de París, la familia de Brigitte Macron ha roto el silencio sobre el calvario que viven desde hace años a causa de una teorí...
En un tribunal de París, la familia de Brigitte Macron ha roto el silencio sobre el calvario que viven desde hace años a causa de una teoría conspirativa que afirma que la primera dama de Francia es en realidad un hombre. Tiphaine Auzière, hija de Brigitte y fruto de su primer matrimonio con André-Louis Auzière, declaró con voz temblorosa ante los diez acusados de ciberacoso: «No pasa una semana sin que la acosen. Mi madre vive con ansiedad constante, teme que cualquier foto suya sea manipulada y difundida para humillarla». El juicio, que comenzó esta semana, pone en el centro del debate el impacto devastador de la desinformación en la era digital y cómo afecta no solo a figuras públicas, sino a sus familias enteras.
Las teorías que circulan desde 2021 en foros de extrema derecha y redes sociales aseguran que Brigitte Macron nació como Jean-Michel Trogneux, su hermano mayor, y que habría cambiado de sexo en los años ochenta. Estas afirmaciones, carentes de toda prueba, han sido desmentidas repetidamente por documentos oficiales, fotografías de infancia y testimonios de allegados. Sin embargo, la viralidad de los montajes y los vídeos falsos ha sido implacable. Tiphaine Auzière explicó que su madre evita ahora salir a la calle sin escolta y revisa obsesivamente las redes sociales por la noche, anticipando nuevos ataques. «Mis sobrinos, sus nietos, han visto memes horrendos en TikTok. ¿Cómo explicas a un niño de diez años que su abuela es objeto de odio por ser quien es?», preguntó la hija, visiblemente afectada.
El caso judicial actual surge de una denuncia presentada por los Macron hace tres meses contra la podcaster estadounidense Candace Owens, conocida por sus posiciones ultraconservadoras. Owens difundió en su programa la teoría acompañada de supuestas «pruebas» fotográficas manipuladas, alcanzando millones de visualizaciones. Aunque la demanda por difamación avanza en paralelo en Estados Unidos, el juicio parisino se centra en los diez internautas franceses —entre ellos dos mujeres que se autodenominan «periodistas ciudadanas»— acusados de acoso coordinado, amenazas y difusión de datos personales. Los fiscales han presentado capturas de mensajes donde se desea la muerte a Brigitte Macron o se publica su dirección privada.
El entorno de la primera dama describe un cambio radical en su día a día. Antes de 2021, Brigitte Macron era conocida por su estilo elegante y su compromiso con la educación; hoy, según su hija, sufre insomnio crónico y ha incrementado las sesiones con su psicóloga. «Se siente prisionera en el Elíseo», confesó Tiphaine. Incluso Emmanuel Macron, habitualmente discreto sobre su vida privada, ha aludido en privado a la «crueldad organizada» que sufre su esposa, según fuentes cercanas al palacio.
Expertos en ciberacoso advierten que este caso ilustra cómo las teorías conspirativas trascienden lo político para convertirse en violencia de género digital. La abogada de los Macron, Maître Caroline Toby, argumentó que «estas mentiras no solo atentan contra el honor de una mujer, sino que alimentan un discurso transfóbico que daña a toda la sociedad». Los acusados, por su parte, se defienden alegando «libertad de expresión» y aseguran que solo «plantean preguntas legítimas». El tribunal deberá decidir si la difusión masiva de falsedades constituye un delito penal.
Mientras tanto, asociaciones feministas han convocado concentraciones de apoyo frente al Palacio de Justicia con pancartas que rezan «Brigitte es mujer, el odio es el delito». El veredicto, esperado para finales de año, podría sentar precedente en Francia sobre los límites del ciberacoso a figuras públicas. Para la familia Macron, más allá de la sentencia, la herida permanece abierta: una primera dama convertida en diana de odio irracional, y una hija que lucha por proteger la dignidad de su madre en un mundo donde la verdad parece cada vez más frágil.





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