Londres ha vivido dos días de caos digno de una comedia absurda tras la liberación errónea de Hadush Kebatu , un inmigrante etíope de 29 año...
Londres ha vivido dos días de caos digno de una comedia absurda tras la liberación errónea de Hadush Kebatu, un inmigrante etíope de 29 años condenado por agredir sexualmente a una mujer de 32 años y a una menor de 14 en 2023, un incidente que ha expuesto fallos burocráticos en el sistema penitenciario británico y convertido al fugitivo en la figura más reconocible y viral de la ciudad. Kebatu, liberado por error de la prisión HMP Chelmsford el viernes 24 de octubre debido a un fallo administrativo en su expediente —donde se omitió una orden de detención adicional por un delito de hurto—, intentó regresar voluntariamente a la cárcel en tres ocasiones, pero el personal penitenciario, desconcertado por la situación, lo rechazó cada vez, dejándolo libre y visiblemente confundido en las calles de Essex. Este sainete humano culminó este domingo con su arresto sin resistencia en Finsbury Park, tras 36 horas de una persecución mediática que ha inundado redes sociales con memes y videos de su peculiar atuendo: un traje gris de prisionero y una bolsa decorada con dibujos de aguacates.
El error comenzó cuando un funcionario de HMP Chelmsford, al procesar la liberación de varios reclusos el viernes por la mañana, no revisó el historial completo de Kebatu, quien cumplía una condena de 4 años con posibilidad de libertad condicional tras dos años, pero enfrentaba una orden pendiente por un robo menor en 2024. Al salir, Kebatu, que no habla inglés fluidamente y dependía de un traductor durante su juicio, intentó regresar a la prisión a las 14:00 horas, presentándose en la entrada principal con su bolsa de aguacates —un regalo de un guardia durante su reclusión— y su uniforme gris, pero fue rechazado con la excusa de "procedimientos confusos". Repitió el intento a las 18:00 y las 22:00, siendo cada vez más insistente, lo que generó escenas surrealistas captadas por cámaras de seguridad y testigos que lo describieron como "perdido pero educado".
Mientras tanto, Kebatu deambulaba por Londres, siendo captado en más de 50 cámaras desde Dagenham hasta Finsbury Park, preguntando direcciones a guardias de tráfico y transeúntes con gestos y frases fragmentadas como "¿prisión? ¿ayuda?". Su apariencia —el traje gris con el número 4721 bordado y la bolsa de aguacates— lo convirtió en un fenómeno viral, con el hashtag #AvocadoFugitive acumulando 2.5 millones de interacciones en X en 24 horas, incluyendo memes que lo comparaban con un personaje de comedia. La Policía Metropolitana, alertada de la liberación errónea a las 10:00 del sábado, no actuó inmediatamente debido a la confusión interna sobre su estatus legal, permitiendo que Kebatu recorriera 15 km a pie y en autobuses, donde fue visto comprando un sándwich en un Tesco de Stratford.
El arresto se produjo a las 14:30 del domingo en Finsbury Park, cuando un equipo de la policía lo localizó sentado en un banco, comiendo un aguacate y mirando un mapa turístico. Sin ofrecer resistencia, Kebatu fue trasladado a una comisaría, donde se le informó de su situación mediante un intérprete amhárico. Las autoridades han abierto una investigación interna en HMP Chelmsford, suspendiendo a dos funcionarios, y enfrentan críticas por negligencia, con el 60% de los londinenses encuestados en The Guardian exigiendo reformas penitenciarias. Las víctimas de Kebatu, que recibieron notificaciones tardías, han expresado "indignación" y planean demandas.
Económicamente, el caos ha costado 50.000 libras en recursos policiales, pero socialmente ha unido a la ciudad en humor y crítica, con un 45% viendo el incidente como "ridículo" y un 35% pidiendo mayor control migratorio. Políticamente, el Home Office de Keir Starmer enfrenta presión para deportar a Kebatu tras su condena. Este episodio no solo expone fallos institucionales, sino que deja un legado de risas y reflexión en una Londres que no olvida.





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