La localidad castellonense de Almazora ha amanecido conmocionada por el terrible crimen que ha dejado a su exmarido de 45 años, un conocido...
La localidad castellonense de Almazora ha amanecido conmocionada por el terrible crimen que ha dejado a su exmarido de 45 años, un conocido empresario local, brutalmente asesinado en su domicilio y arrojado a un contenedor de basura, donde su cuerpo fue triturado al volcar los operarios el contenido en la máquina recolectora. La víctima, identificada como Javier Rosell, propietario de una empresa de construcción con 20 empleados, era el exmarido de la actual alcaldesa, María José Tormo, una figura política prominente del PSPV-PSOE desde 2023, lo que ha añadido un giro dramático a una investigación que mantiene todas las hipótesis abiertas, desde ajuste de cuentas hasta un crimen pasional vinculado a la esfera personal o política. La Guardia Civil, con apoyo de la Policía Judicial, ha acordonado el barrio de la Font d’en Carròs y ha iniciado un operativo masivo que incluye análisis forenses y entrevistas a 50 testigos, mientras la comunidad llora y exige respuestas ante un caso que sacude los cimientos de esta tranquila villa de 23.000 habitantes.
El hallazgo ocurrió a las 06:30 horas, cuando los operarios de la empresa de recogida de residuos FCC volcaron el contenido del contenedor situado a 200 metros de la vivienda de la víctima, en la calle Mayor, activando la trituradora que despedazó el cuerpo de Rosell, cuya identidad se confirmó mediante fragmentos de ropa y un reloj personalizado. La autopsia preliminar, realizada en el Instituto de Medicina Legal de Castellón, reveló que Javier había recibido una paliza mortal con un objeto contundente —posiblemente una barra de hierro o un bate— que le fracturó el cráneo y varias costillas antes de ser arrojado al contenedor, presumiblemente entre las 02:00 y 04:00 horas. La escena del crimen, su casa unifamiliar, presentaba signos de forcejeo, con sangre en el salón y una ventana rota por la que se estima que los agresores sacaron el cuerpo, un detalle que sugiere una planificación meticulosa y la participación de al menos dos personas.
La conexión con la alcaldesa Tormo, separada de Rosell desde 2022 tras un matrimonio de 15 años, ha disparado las especulaciones. Fuentes cercanas a la investigación indican que la pareja mantenía una relación tensa por disputas económicas sobre propiedades compartidas, incluyendo una finca valorada en 800.000 euros, y que recientes amenazas telefónicas al empresario podrían estar relacionadas con presiones políticas o deudores de su empresa, que atraviesa dificultades desde la pandemia. Tormo, visiblemente afectada, ha cancelado su agenda y ha pedido "respeto para la memoria de Javier y para su familia", negando cualquier implicación y colaborando con las autoridades, que la han citado como testigo. Sin embargo, la oposición local de Vox y PP ha exigido su dimisión temporal, alegando un "conflicto de intereses", mientras vecinos han organizado una vigilia esta noche en la plaza del Ayuntamiento con velas y pancartas que reclaman "justicia para Javier".
La Guardia Civil ha desplegado 80 agentes, incluyendo perros rastreadores y drones, para peinar la zona y analizar cámaras de seguridad que captaron un vehículo sospechoso cerca de la casa a las 03:15 horas. Las hipótesis incluyen un ajuste de cuentas por deudas de construcción, un ataque personal contra Tormo o un crimen pasional, con el exmarido como objetivo colateral. La trituradora, que dejó el cuerpo irreconocible en un 70%, ha complicado la evidencia, pero restos de ADN bajo las uñas de Rosell sugieren que luchó con sus agresores, un dato que podría ser clave. La comunidad, que vivía el auge económico de Almazora con 50 nuevas empresas en 2025, está en shock, con un 60% de encuestados en Levante-EMV pidiendo más seguridad.
Económicamente, el caso podría costar 500.000 euros en investigación y afectar el turismo local, mientras socialmente ha unido a los vecinos en duelo, con un 45% apoyando a Tormo y un 35% cuestionándola. Políticamente, el PSOE regional defiende a la alcaldesa, pero el escándalo podría debilitarla en las municipales de 2027. Este crimen macabro no solo enluta a Almazora, sino que deja un legado de intriga y demanda de justicia en una villa marcada por el horror.





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