Un tren de Cercanías de la línea C-2 de Renfe ha descarrilado en San Fernando de Henares , a 20 km al este de Madrid, dejando seis heridos ...
Un tren de Cercanías de la línea C-2 de Renfe ha descarrilado en San Fernando de Henares, a 20 km al este de Madrid, dejando seis heridos leves y moderados en un incidente que ha paralizado el servicio durante cuatro horas y ha puesto bajo el foco las deficiencias crónicas de la red ferroviaria española. El convoy, que transportaba 250 pasajeros hacia Alcalá de Henares, se salió de las vías a las 08:20 horas al entrar en una curva con velocidad excesiva, según el informe preliminar de Adif, arrastrando tres vagones y el coche motor a un terraplén de 3 metros, un accidente que ha generado escenas de pánico con pasajeros colgando de puertas y ventanas, y ha obligado a un rescate masivo con bomberos y grúas que duró hasta el mediodía. Los heridos, tres mujeres y tres hombres de entre 25 y 55 años, sufrieron contusiones, esguinces y un trauma craneal moderado, siendo atendidos en el Hospital de Alcalá y el de La Princesa, con pronóstico favorable, pero el suceso ha reavivado críticas al ministro de Transportes, Óscar Puente, por su gestión de infraestructuras obsoletas.
El descarrilamiento ocurrió en un tramo de vía única entre San Fernando y Coslada, una línea con tráfico de 100.000 pasajeros diarios que sufre sobrecarga desde la pandemia, con el tren —un modelo 446 de los 90— circulando a 120 km/h en una curva de radio 300 metros, superando el límite de 80 km/h por deterioro de las vías. El maquinista, de 48 años con 20 de experiencia, activó el freno de emergencia a 500 metros de la curva, pero el convoy patinó 200 metros antes de salirse, un fallo atribuido a la falta de mantenimiento en el balasto y los rieles, que no han sido renovados desde 2018 pese a inspecciones que advertían riesgos. Los pasajeros, muchos trabajadores de turno matutino, describieron el impacto como "un terremoto", con el vagón central volcando y atrapando a cinco personas que fueron liberadas por bomberos con cizallas hidráulicas en 20 minutos. El rescate involucró a 50 efectivos de Bomberos de Madrid, Cruz Roja y 112, con helicópteros medicalizados evacuando a los más graves, mientras Adif desviaba 15 trenes y cancelaba 8, afectando a 5.000 usuarios.
Puente, ministro de Transportes, ha defendido que "el incidente es aislado" y ha anunciado 10 millones de euros para renovar 20 km de vías en la línea C-2, pero la oposición lo acusa de "éxito fallido" en su gestión, recordando el descarrilamiento de Chinchilla en 2024 que dejó 4 muertos. La Junta de Investigación de Adif, con expertos de Renfe y el Ministerio, estima tres meses para el informe final, pero preliminares apuntan a "falta de inversión en mantenimiento preventivo", con el 30% de la red de Cercanías Madrid en estado "deficiente". Los sindicatos de maquinistas han convocado huelgas parciales para el 5 de noviembre, exigiendo 500 millones adicionales para seguridad, mientras usuarios en redes como X han lanzado #RenfeFalla con 800.000 interacciones, compartiendo videos del accidente.
Socialmente, el suceso ha unido a la comarca del Henares en demandas de transporte fiable, con un 70% de encuestados en El Mundo local apoyando inversiones urgentes. Económicamente, el descarrilamiento ha costado 5 millones de euros en reparaciones y pérdidas de productividad, afectando a 10.000 viajeros diarios. Políticamente, debilita a Puente, con su aprobación cayendo al 35% según el CIS, mientras el PP exige su dimisión. Este accidente no solo hiere a seis personas, sino que deja un legado de urgencia para modernizar una red que no puede fallar en lo esencial.





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