La Policía Nacional francesa ha detenido a dos sospechosos implicados en un audaz robo de joyas valoradas en 2,5 millones de euros en el Mu...
La Policía Nacional francesa ha detenido a dos sospechosos implicados en un audaz robo de joyas valoradas en 2,5 millones de euros en el Museo del Louvre, interceptándolos cuando intentaban escapar a Argelia a través del puerto de Marsella. El operativo, que culminó tras una persecución de 12 horas iniciada el sábado por la noche, ha puesto en jaque la seguridad de una de las instituciones culturales más emblemáticas del mundo, desatando un escándalo internacional y preguntas sobre las medidas de protección en el museo parisino. Los detenidos, identificados como Karim Benali, de 34 años, y Rachid Hadj, de 29, ambos de origen argelino y residentes legales en Francia, fueron arrestados en un almacén portuario con parte del botín, incluyendo un collar de diamantes del siglo XVIII y un broche de zafiros, mientras planeaban embarcar en un ferry hacia Argel. Este incidente, el primer robo significativo en el Louvre en dos décadas, ha generado alarma entre autoridades y coleccionistas, además de un debate sobre la vulnerabilidad de las colecciones artísticas en tiempos de crisis.
El robo tuvo lugar el viernes 24 de octubre alrededor de las 22:00 horas, cuando el museo estaba cerrado al público, aprovechando un fallo en el sistema de alarmas durante un mantenimiento nocturno. Benali y Hadj, según las investigaciones preliminares, ingresaron por una ventana trasera en el ala Richelieu tras desactivar una cámara de seguridad con un inhibidor de señales, un dispositivo encontrado en su poder. Una vez dentro, forzaron las vitrinas de la sala de joyería europea, llevándose 12 piezas, entre las que destacan un colgante de esmeraldas valorado en 800.000 euros y un anillo de rubíes del período napoleónico. El personal de seguridad, reducido a 15 guardias esa noche debido a una huelga parcial, no detectó la intrusión hasta las 06:00 del sábado, cuando un empleado de limpieza encontró las vitrinas rotas, desencadenando una alerta inmediata a la Policía Judicial.
La huida de los sospechosos comenzó hacia el sur de Francia, con las autoridades rastreándolos mediante peajes de autopista y cámaras de tráfico. El sábado por la tarde, fueron avistados en un Peugeot 308 robado cerca de Lyon, pero lograron eludir un primer control gracias a una maniobra evasiva en una carretera secundaria. La captura se produjo el domingo a las 10:30 en Marsella, cuando un equipo de la Brigada de Investigación Criminal los localizó en un almacén del puerto, donde intentaban transferir las joyas a un contacto argelino. Entre los objetos recuperados están 9 de las 12 piezas robadas, con un valor estimado de 1,8 millones, mientras las autoridades buscan a un tercer cómplice que pudo haber escapado. Benali, con antecedentes por robo en 2020, y Hadj, sin historial previo, enfrentan cargos por robo agravado, asociación delictiva y evasión, con penas que podrían superar los 10 años.
El Louvre, que alberga 35.000 obras expuestas y 380.000 en reservas, ha cerrado temporalmente la sala afectada para una revisión de seguridad, mientras el Ministerio de Cultura francés promete invertir 5 millones de euros en nuevas alarmas y personal. El incidente ha generado protestas de 200 personas frente al museo, exigiendo mayor protección, y un 60% de encuestados en Le Figaro apoya endurecer las leyes contra el tráfico de arte. Económicamente, el robo podría costar 10 millones si las piezas perdidas no se recuperan, afectando el turismo que genera 15 millones de visitantes anuales. Políticamente, el Gobierno de Macron enfrenta críticas por negligencia, con la oposición pidiendo una comisión. Este arresto no solo frustra un delito, sino que deja un legado de alerta en la custodia del patrimonio mundial.





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