Dos miembros condenados por su vinculación con ETA, Itziar Moreno Martínez y José Javier Osés Carrasco, formaban parte de la tripulación esp...
Dos miembros condenados por su vinculación con ETA, Itziar Moreno Martínez y José Javier Osés Carrasco, formaban parte de la tripulación española en la Global Sumud Flotilla, la misión humanitaria interceptada por el Ejército israelí mientras intentaba llevar ayuda a Gaza. Esta revelación ha generado controversia al destacar la presencia de figuras con pasado terrorista en una flotilla que se presentaba como un esfuerzo pacífico por la solidaridad con Palestina, complicando la narrativa de los activistas y atrayendo críticas por la mezcla de causas. Moreno Martínez y Osés Carrasco, ambos con condenas por delitos graves relacionados con la banda, viajaban a bordo del buque Sirius, uno de los 47 barcos civiles detenidos en aguas internacionales, junto a otros participantes españoles como Ada Colau y Greta Thunberg.
Itziar Moreno Martínez, alias "Hodei", fue condenada en Francia en 2016 a 15 años de prisión por el intento de asesinato de un gendarme durante una huida en 2011, un incidente donde ella y su compañero Oier Gómez Mielgo dispararon contra agentes en un control rutinario. Extraditada a España en 2022 tras cumplir parte de su pena, Moreno Martínez ha mantenido un perfil bajo pero activo en círculos independentistas, firmando manifiestos contra la "criminalización de la lucha vasca". Su participación en la flotilla, que buscaba romper el bloqueo israelí, la vincula a una causa que algunos ven como paralela a su propia experiencia de resistencia, aunque su historial de violencia armada ha generado rechazo entre moderados que cuestionan la legitimidad de su presencia en una misión humanitaria.
José Javier Osés Carrasco, conocido como "Jotas", fue condenado a ocho años en Francia por pertenecer al aparato logístico-militar de ETA, huyendo a ese país tras ser implicado en 16 actos de kale borroka en Navarra en su juventud. Detenido en Albi en 2012, cumplió su pena y regresó a España, donde trabaja como profesor en un instituto de Tudela, un hecho que generó polémica en 2025 cuando UPN denunció su contratación pública. Osés, que firmó un manifiesto en julio apoyando al ala dura de presos etarras contra pactos con la Fiscalía, representa una figura controvertida en el entorno abertzale, con su viaje en la flotilla visto por algunos como un acto de solidaridad internacional y por otros como una provocación.
La flotilla, con 497 participantes de 48 países, fue interceptada el 2 de octubre, dejando 49 españoles detenidos, incluyendo a Colau y Thunberg. El Sirius, donde viajaban los etarras, fue abordado en alta mar, y sus ocupantes trasladados a Ashdod para interrogatorios. Israel ha justificado la acción como defensa contra "provocadores", pero la presencia de exmiembros de ETA ha avivado debates sobre la composición de la misión, con críticas a que mezcla causas legítimas con figuras radicales. Los detenidos, ahora en la prisión de Saharonim, enfrentan deportaciones, mientras España y otros países exigen su liberación.
Este hecho ha polarizado opiniones en España, donde el independentismo vasco y la solidaridad con Palestina se cruzan, pero la inclusión de condenados por terrorismo ha generado rechazo. En Bilbao y Tudela, manifestaciones han defendido a Osés y Moreno como "presos políticos", mientras en Madrid, sectores conservadores lo ven como prueba de extremismo en la flotilla. La UCO y la Guardia Civil han abierto investigaciones sobre posibles vínculos, aunque no hay cargos actuales. La intercepción, que ha retenido 500 toneladas de ayuda, ha frustrado la misión, pero la presencia de etarras añade una capa de complejidad, cuestionando la pureza de la causa y dejando un legado de controversia en la solidaridad global.





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