El Aeropuerto de Palma de Mallorca , uno de los principales hubs turísticos de España con 29 millones de pasajeros anuales, permaneció cerra...
El Aeropuerto de Palma de Mallorca, uno de los principales hubs turísticos de España con 29 millones de pasajeros anuales, permaneció cerrado durante más de cinco horas ayer, domingo 19 de octubre, tras la intrusión de un dron no identificado en su espacio aéreo restringido, un incidente que ha obligado a suspender operaciones, desviando 120 vuelos y dejando a miles de pasajeros varados. La Policía Nacional ha iniciado una investigación exhaustiva para determinar el origen, los responsables y los motivos detrás del artefacto, que fue detectado a las 14:30 horas locales volando a 1,200 pies sobre la pista 06L/24R, violando las normas de seguridad aérea y activando protocolos de emergencia que paralizaron despegues y aterrizajes hasta las 19:45 horas. Este suceso, el primero de esta magnitud en Mallorca desde 2018, ha generado alarma en la temporada alta turística y ha puesto en el foco la vulnerabilidad de los aeropuertos frente a drones no autorizados, con autoridades explorando desde sabotaje hasta un acto de protesta.
El dron, descrito por controladores aéreos como un modelo de ala fija con una envergadura de aproximadamente 2 metros y equipado con cámaras, fue avistado por radar secundario mientras sobrevolaba la zona de aproximación, a solo 3 km de la terminal. La interrupción inmediata de operaciones se activó bajo el Reglamento de Seguridad Aérea de AENA, que prohíbe cualquier dispositivo no tripulado a menos de 8 km de un aeropuerto sin autorización, cerrando las dos pistas principales y desviando 80 vuelos a Ibiza, Menorca y Valencia, mientras otros 40 fueron cancelados, afectando a 15,000 pasajeros. La Guardia Civil y la Policía Nacional desplegaron 50 agentes, incluyendo unidades de drones contrarios y perros rastreadores, para buscar el punto de lanzamiento en un radio de 10 km, desde Cala Major hasta el Puig de Galatzó, pero no encontraron al operador ni el dispositivo, que pudo haber sido abandonado o destruido tras la misión.
Las hipótesis sobre el incidente son múltiples. Fuentes policiales sugieren que podría tratarse de un acto de sabotaje por parte de grupos ecologistas opuestos al turismo masivo, que en 2025 ha llevado a Mallorca a recibir 14 millones de visitantes, generando tensiones por la saturación de recursos. Otra línea apunta a un desafío tecnológico por parte de aficionados o hackers, dado el aumento del 30% en ventas de drones recreativos en España este año. La Policía Nacional, en colaboración con la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), ha analizado imágenes captadas por cámaras de seguridad y sensores térmicos, detectando un posible lanzamiento desde un vehículo cerca de Playa de Palma, aunque la falta de matrículas claras complica la identificación. El Ministerio del Interior ha elevado la alerta a nivel 2 en Baleares, mientras AENA invierte 2 millones de euros en nuevos sistemas ant drones, incluyendo láseres de interferencia.
Económicamente, el cierre ha causado pérdidas de 50 millones de euros en la primera jornada, con aerolíneas como Ryanair y easyJet reportando retrasos de hasta 12 horas y cancelaciones que afectan 200,000 reservas semanales. Socialmente, ha generado indignación entre turistas, con 5,000 quejas en redes bajo #PalmaDroneChaos, y solidaridad local, con hoteles ofreciendo alojamiento gratuito. Políticamente, el Gobierno de Sánchez ha prometido "tolerancia cero", mientras Vox exige controles fronterizos más estrictos. Este incidente no solo expone vulnerabilidades aéreas, sino que deja un legado de urgencia para regular los drones en un mundo hiperconectado.





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