Dos activistas de Futuro Vegetal han irrumpido en el Museo Naval de Madrid , lanzando pintura biodegradable al cuadro " Primer Homenaj...
Dos activistas de Futuro Vegetal han irrumpido en el Museo Naval de Madrid, lanzando pintura biodegradable al cuadro "Primer Homenaje a Cristóbal Colón" de Salvador Martínez Cubells, en un acto de protesta contra la conmemoración del 12 de octubre y para "denunciar el actual neocolonialismo extractivista que explota los recursos naturales de América Latina". El ataque, ocurrido a las 10:30 AM en la sala principal del museo, dejó la obra —que representa la llegada de Colón a América en 1492— salpicada de un pigmento verde no tóxico, diseñado para disolverse sin dañar permanentemente el lienzo, aunque el marco y el entorno sufrieron daños menores. Las dos mujeres, de entre 25 y 30 años, fueron retenidas por un guardia del museo hasta la llegada de agentes de la Policía Nacional, quienes las interrogaron en el lugar y las trasladaron a comisaría para su identificación.
El incidente tuvo lugar en una jornada de alta afluencia, con cientos de visitantes presentes para la exposición especial "500 Años de Navegación", lo que amplificó el impacto del acto. Las activistas, portando pancartas con lemas como "Colón = Genocidio" y "Alto al Extractivismo", gritaron consignas antes de arrojar la pintura desde botes reutilizables, afirmando que la Fiesta Nacional glorifica un "pasado colonialista" que perpetúa la explotación moderna de recursos en países como Bolivia y Perú por multinacionales españolas. El guardia, un empleado veterano de 55 años, las inmovilizó con ayuda de otros visitantes hasta que la Policía Nacional llegó en menos de cinco minutos, un tiempo que permitió grabar el incidente en redes, donde videos del ataque acumulan millones de vistas con hashtags como #Ecoterrorismo y #DescolonizarEspaña.
La obra, un óleo de 1892 valuado en 300,000 euros, fue rápidamente cubierta por personal del museo, que confirmó que la pintura biodegradable —a base de pigmentos naturales y agua— no penetró la capa pictórica, evitando daños irreparables tras un proceso de limpieza de emergencia. Sin embargo, el marco dorado sufrió desconchados, y el museo cerró temporalmente sus puertas, afectando a 1,200 visitantes previstos para el día. Las activistas, que portaban pasaportes europeos y se identificaron como militantes de Futuro Vegetal —un grupo conocido por acciones similares contra obras de arte en Europa—, fueron acusadas de daños al patrimonio, resistencia a la autoridad y alteración del orden público, con penas potenciales de hasta 4 años de prisión.
La reacción ha sido polarizada. Mientras ecologistas y activistas de izquierda aplauden la denuncia del extractivismo —que genera el 10% del PIB español vía minería y petróleo—, el Ministerio de Cultura ha condenado el acto como "un ataque intolerable al patrimonio cultural", prometiendo reforzar la seguridad en museos. Vecinos del barrio de Moncloa, donde está el museo, han expresado indignación, organizando una vigilia esta noche con velas frente a la entrada. El grupo Futuro Vegetal, que reclama la devolución de artefactos coloniales y el fin de acuerdos comerciales con América Latina, ha reivindicado el ataque en su web, asegurando que planean más acciones.
Económicamente, el incidente podría costar 50,000 euros en restauración y pérdidas por cierre, pero socialmente ha avivado debates sobre colonialismo y ecologismo radical. Políticamente, el PP exige leyes más duras contra el ecoterrorismo, mientras Sumar defiende el derecho a la protesta. Este acto, en un día simbólico, deja un legado de controversia, cuestionando cómo España enfrenta su pasado y presente en un mundo globalizado.





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