El Ejército de Israel ha interceptado un total de 39 barcos de la Global Sumud Flotilla, la misión humanitaria internacional que se dirigía ...
El Ejército de Israel ha interceptado un total de 39 barcos de la Global Sumud Flotilla, la misión humanitaria internacional que se dirigía a Gaza para romper el bloqueo naval y entregar ayuda a la población civil, según confirmó la portavoz italiana Maria Elena Delia. La operación, que comenzó en la tarde del miércoles anterior con el primer contacto en aguas internacionales, ha dejado a la flotilla, compuesta inicialmente por 50 embarcaciones de diversos tamaños, dividida y vulnerable, con los barcos más grandes ya capturados y escoltados hacia puertos israelíes. Delia, desde una conexión satelital precaria, detalló que los interceptados incluyen naves insignia como la Madleen y la Conscience, cargadas con toneladas de medicinas, alimentos y materiales de construcción, mientras el resto —los barcos más pequeños y ágiles— continúan navegando, aunque es casi seguro que serán detenidos en breve por patrullas navales israelíes.
La flotilla, lanzada desde puertos turcos y griegos con el apoyo de activistas de más de 20 países, zarpó con la esperanza de llegar a Gaza en una semana, desafiando el bloqueo impuesto desde 2007. Sin embargo, la respuesta israelí ha sido inmediata y contundente, con corbetas y lanchas rápidas posicionadas en un radio de 50 millas náuticas, interceptando las embarcaciones una por una bajo la justificación de "seguridad nacional". Delia explicó que los barcos capturados han sido desviados hacia Ashdod, donde los tripulantes —incluyendo figuras como Greta Thunberg y la exalcaldesa Ada Colau— enfrentan interrogatorios y posibles deportaciones. La carga humanitaria, valorada en 10 millones de dólares, podría ser confiscada o redistribuida por autoridades israelíes, un destino que los organizadores denuncian como un sabotaje a la ayuda para Gaza.
El misterio rodea a la barca Mikeno, una de las más pequeñas de la flotilla, que se encontraba a solo 5 millas de las costas de Gaza cuando se perdió el contacto. Delia reveló que, por el momento, no se sabe su situación exacta, con intentos de comunicación fallidos y un silencio radio que genera temor entre los coordinadores. La Mikeno, con 12 tripulantes a bordo, incluyendo voluntarios médicos, había sido la esperanza de la misión para entregar los primeros suministros directamente en puerto, pero su desaparición coincide con reportes de avistamientos de drones israelíes en la zona. Además, la señal de video que se había activado durante toda la travesía en varias naves —transmitiendo en vivo el avance para documentar posibles agresiones— ha desaparecido abruptamente, dejando a los observadores en la oscuridad sobre lo que ocurre en alta mar.
Esta operación de intercepción ha transformado lo que debía ser un acto de solidaridad en un enfrentamiento naval que ha captado la atención global. La flotilla, con 500 voluntarios de Europa, América y Asia, representaba una coalición diversa unida por la causa palestina, pero Israel la ha calificado de "provocación terrorista" respaldada por Irán, argumentando que las embarcaciones podrían transportar armas o activistas radicales. Delia, desde un barco de apoyo anclado en aguas turcas, ha denunciado la acción como "ilegal bajo el derecho internacional", exigiendo la liberación inmediata de las naves y tripulantes, y ha llamado a la ONU a intervenir para garantizar la entrega de la ayuda. La carga, que incluye antibióticos, pañales y kits de reconstrucción, está destinada a un Gaza donde el 80% de la población depende de donaciones para sobrevivir, y su retención podría agravar la crisis humanitaria.
El silencio de la Mikeno ha intensificado la preocupación, con especulaciones de que podría haber sido abordada o desviada sin resistencia. Los organizadores han perdido la señal de video en al menos cinco barcos, un corte que coincide con el despliegue de jamming electrónico israelí, dejando a los familiares en vilo y a la opinión pública sin imágenes en tiempo real. Esta táctica, que ha sido usada en intercepciones previas como la de la Mavi Marmara en 2010, busca desmoralizar a la flotilla y disuadir futuras misiones. Delia ha instado a los gobiernos europeos a presionar a Israel para permitir inspecciones independientes, argumentando que la ayuda no representa amenaza alguna.
El impacto diplomático es notable. Países como España y Francia, que han reconocido a Palestina, han expresado preocupación por la escalada, mientras EE.UU. mantiene su apoyo a Israel, calificando la flotilla de "riesgo innecesario". En redes sociales, hashtags como #FreeTheFlotilla han acumulado millones de interacciones, con activistas compartiendo testimonios de tripulantes y exigiendo sanciones. La misión, que costó millones en donaciones, representa un esfuerzo colectivo para visibilizar el bloqueo, pero su intercepción podría desanimar futuras iniciativas, dejando a Gaza aún más aislada. Con la Mikeno en limbo y 39 barcos capturados, la flotilla Global Sumud se encuentra al borde del fracaso, pero su legado de resistencia podría inspirar una nueva ola de solidaridad global.





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