Jordi de la Fuente , Secretario General de Solidaridad , ha irrumpido en la sede de Comisiones Obreras (CCOO) en Barcelona para denunciar la...
Jordi de la Fuente, Secretario General de Solidaridad, ha irrumpido en la sede de Comisiones Obreras (CCOO) en Barcelona para denunciar la huelga convocada por sindicatos afines al Gobierno en apoyo a Palestina, calificándola de "ilegal y ajena a los intereses de los trabajadores". En un acto cargado de tensión esta mañana en la Rambla de Catalunya, De la Fuente ha exigido que "la huelga tiene que ser por los derechos laborales, no por agendas políticas", rechazando la movilización del 15 de octubre que paralizará sectores clave en más de 70 ciudades españolas. Su intervención, que ha congregado a un centenar de simpatizantes y ha sido retransmitida en directo por redes sociales, responde a la convocatoria de CCOO y UGT, que han llamado a paros parciales de dos horas en tres turnos para protestar contra el "genocidio en Gaza" y exigir la liberación de activistas de la Global Sumud Flotilla.
De la Fuente, líder de Solidaridad, un sindicato alternativo con 50,000 afiliados y fuerte presencia en Cataluña y Andalucía, ha criticado que la huelga, que afectará a la industria, servicios y transporte, "desvía el foco de los problemas reales de los trabajadores españoles". En su discurso de 20 minutos, ha recordado que el 35% de los jóvenes españoles están en paro o precariedad, y que la inflación del 3% erosiona salarios, mientras los sindicatos mayoritarios "priorizan causas internacionales sobre el pan de cada día". "La huelga es un derecho sagrado, pero no para hacer política exterior; es para defender pensiones dignas, contratos indefinidos y el fin de la temporalidad en la hostelería", ha clamado, recibiendo aplausos de obreros de la construcción y metalúrgicos presentes. Ha exigido a CCOO y UGT que retiren la convocatoria, amenazando con demandas por "desvío de fondos sindicales" si se confirma que se financian con cuotas de afiliados.
La huelga del 15 de octubre, convocada por CCOO y UGT en respuesta al plan de paz de Trump para Gaza y la intercepción de la flotilla, incluye paros de dos horas en los tres turnos (02:00-04:00, 10:00-12:00 y 17:00-19:00), afectando a 5 millones de trabajadores en sectores como la automoción, sanidad y transporte. Los sindicatos argumentan que es un "acto de solidaridad humanitaria" contra el bloqueo israelí, pero De la Fuente lo ve como "prueba de alineación política con el Gobierno", citando que CCOO y UGT han firmado pactos presupuestarios con el PSOE. En Barcelona, la sede de CCOO se convirtió en escenario de la denuncia, con De la Fuente entrando con una delegación de 20 afiliados para entregar un escrito formal, aunque no fue recibida por la dirección, lo que generó un forcejeo menor con seguridad.
El acto ha avivado tensiones sindicales. Solidaridad, que creció un 20% en afiliados en 2025, critica que CCOO y UGT "secuestran" el derecho a huelga para fines partidistas, mientras priorizan el apoyo a Palestina sobre demandas locales como la subida del SMI a 1,200 euros o la reducción del 50% de temporalidad. De la Fuente ha convocado contramanifestaciones el 15 en Madrid y Barcelona para "reclamar huelgas por el trabajo, no por ideología", con énfasis en sectores como la hostelería, donde el 70% de contratos son temporales.
Socialmente, el debate ha polarizado: el 55% de encuestados en El País apoya la huelga por Palestina, pero el 35% coincide con De la Fuente en que debe ser laboral. Económicamente, el paro podría costar 200 millones en producción perdida, pero Solidaridad advierte que distrae de reformas como el fin de la subcontratación. Políticamente, fortalece a Vox y PP, que usan la denuncia para atacar al PSOE, mientras Sánchez rechaza interferencias sindicales.
Este enfrentamiento deja un legado de división en el movimiento obrero español, recordando que los sindicatos deben priorizar el bolsillo de los trabajadores sobre causas externas.





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