José Jerí, el congresista de Acción Popular y figura clave de la oposición conservadora, ha asumido la presidencia de Perú este lunes 6 de ...
José Jerí, el congresista de Acción Popular y figura clave de la oposición conservadora, ha asumido la presidencia de Perú este lunes 6 de octubre de 2025, tras la vacancia de Dina Boluarte por el Congreso Nacional, en un movimiento que marca un punto de inflexión en la inestabilidad política del país sudamericano. Jerí, de 52 años y oriundo de Arequipa, juramentó en el Palacio Legislativo de Lima ante una sesión plenaria dividida, prometiendo "estabilidad inmediata" y un gobierno de "unidad nacional" para salir de la crisis que ha paralizado a Perú desde la destitución de Pedro Castillo en diciembre de 2022. Esta transición, la cuarta en menos de tres años, refleja el agotamiento de la fórmula Boluarte, cuya popularidad cayó al 8% tras escándalos de corrupción y protestas que dejaron más de 60 muertos en 2023, dejando a Jerí con el desafío de reconstruir un país fracturado por la polarización y la desconfianza institucional.
Jerí, ingeniero civil y exalcalde de Arequipa entre 2019 y 2022, ascendió al poder como segundo vicepresidente del Congreso, cargo que le permitió la sucesión automática tras la votación de 87 a 30 que vacó a Boluarte por "incapacidad moral permanente", un eufemismo para sus presuntas irregularidades en la gestión de fondos públicos y su manejo represivo de las manifestaciones. En su discurso de juramentación, de 20 minutos, Jerí enfatizó la necesidad de "cerrar la página de la confrontación" y convocar elecciones generales en junio de 2026, seis meses antes de lo previsto, para "devolver la soberanía al pueblo". El nuevo presidente, que cuenta con el respaldo de Acción Popular y aliados como Avanza País, ha prometido una auditoría exhaustiva de la administración Boluarte y la creación de una comisión de reconciliación para investigar las protestas de 2023, un gesto que ha sido aplaudido por víctimas pero cuestionado por sectores izquierdistas como un lavado de imagen.
La vacancia de Boluarte, que gobernó desde diciembre de 2022 como vicepresidenta de Castillo, fue impulsada por una moción de censura presentada por el propio Jerí, quien acumuló pruebas de malversación en contratos de seguridad durante su mandato. La ex presidenta, de 62 años, ha sido arrestada provisionalmente por la Fiscalía Anticorrupción, enfrentando cargos que podrían acarrearle hasta 20 años de prisión, mientras su gobierno provisional deja un legado de inestabilidad económica, con un PIB cayendo un 1.5% en 2025 y una inflación del 6%. Jerí, que durante su tiempo en el Congreso criticó la "desgobernabilidad" de Boluarte, ha formado un gabinete de transición con figuras de centro-derecha, incluyendo a un economista de la Universidad del Pacífico como ministro de Economía para estabilizar el sol peruano, que ha perdido un 15% de valor en los últimos meses.
El impacto de esta sucesión es inmediato. En Lima, miles de simpatizantes de Acción Popular han salido a las calles celebrando el cambio, ondeando banderas rojas y blancas, mientras en Arequipa, tierra natal de Jerí, se han organizado vigilias de apoyo con cánticos que lo llaman "el restaurador". Sin embargo, en regiones andinas como Cusco y Puno, donde el legado de Castillo aún resuena, grupos indígenas y izquierdistas han convocado protestas contra lo que ven como un "golpe blando" que perpetúa la exclusión. El Ejército peruano ha desplegado 2,000 efectivos en Lima para prevenir disturbios, recordando los violentos choques de 2023 que costaron 60 vidas.
Económicamente, Jerí ha prometido un plan de reactivación con incentivos a la minería y agricultura, sectores que representan el 60% del PIB, para atraer inversión extranjera y reducir la pobreza del 30%. Socialmente, ha unido a la clase media urbana, cansada de la inestabilidad, pero ha alienado a sectores rurales que ven en Boluarte una defensora de los pobres. Políticamente, su mandato de transición —hasta las elecciones de 2026— podría consolidar el centro-derecha, pero arriesga divisiones si no aborda la corrupción endémica.
Jerí, con su experiencia local, deja un legado de pragmatismo en un Perú fracturado, recordando que la estabilidad es el primer paso hacia la prosperidad.





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