Decenas de miles de personas se han volcado en las calles de Madrid, Barcelona y más de 70 ciudades españolas en una ola de manifestaciones ...
Decenas de miles de personas se han volcado en las calles de Madrid, Barcelona y más de 70 ciudades españolas en una ola de manifestaciones masivas en apoyo al pueblo palestino, en una jornada marcada por el reciente plan de paz propuesto por Estados Unidos y la decisión de Hamás de negociar su aceptación, incluyendo la liberación de todos los rehenes israelíes. Las concentraciones, convocadas por plataformas pro-palestinas y sindicatos, han reunido a una multitud diversa que marchó bajo lemas como "Libertad para Gaza" y "No al Genocidio", con Madrid y Barcelona destacando como los epicentros, albergando a más de 50,000 y 40,000 personas respectivamente. Otras ciudades como Málaga, Santander, Sevilla y Pamplona también se sumaron, con miles llenando plazas y avenidas, enviando un "mensaje alto y claro" de solidaridad en un momento de tensión internacional tras dos años de conflicto en Gaza.
Las protestas comenzaron al mediodía, con Madrid abriendo la jornada en la Puerta del Sol, donde oradores como representantes de Podemos y asociaciones estudiantiles denunciaron el bloqueo israelí y celebraron la disposición de Hamás a liberar a los 48 rehenes —20 vivos y el resto fallecidos— como parte del plan de Trump, anunciado el viernes. En Barcelona, la marcha partió de la Plaza Cataluña, con pancartas que pedían el fin de los bombardeos y la entrada de ayuda humanitaria, mientras en Sevilla, miles se reunieron en la Plaza Nueva, ondeando banderas palestinas y cantando himnos de resistencia. Málaga y Santander vieron concentraciones de 5,000 y 3,000 personas, respectivamente, mientras Pamplona, con su historia independentista, sumó 4,000 manifestantes que conectaron la causa palestina con luchas locales. La participación masiva refleja una mezcla de indignación por la crisis humanitaria en Gaza —con 40,000 muertos desde 2023— y esperanza por el diálogo iniciado tras el ultimátum de Trump.
Sin embargo, la jornada se vio empañada por incidentes en Barcelona, donde un grupo de manifestantes antifascistas y magrebíes atacó varios locales de cadenas internacionales de alimentación, como Carrefour y Zara, en apoyo a Gaza y como parte de un boicot a Israel. Los agresores, estimados en unas 200 personas, rompieron escaparates, arrojaron pintura roja y pintaron eslóganes como "Boycott Apartheid" en fachadas, provocando el cierre temporal de comercios y enfrentamientos menores con la policía, que usó gases lacrimógenos para dispersarlos. Los organizadores condenaron la violencia, señalando que no representa la postura mayoritaria, pero el incidente ha reavivado debates sobre el equilibrio entre protesta y vandalismo.
El contexto político añade capas al movimiento. El plan de Trump, que propone un alto al fuego, intercambio de prisioneros y reconstrucción con 50 mil millones de dólares, ha sido aceptado condicionalmente por Hamás, que negocia detalles con mediadores como Qatar. En España, el Gobierno de Sánchez ha apoyado la iniciativa, pero la izquierda, incluyendo Podemos, la critica como "imposición", lo que ha motivado estas marchas. Las protestas han unido a estudiantes, sindicatos y comunidades magrebíes, con mensajes de apoyo a la Global Sumud Flotilla, cuyos activistas siguen detenidos tras su intercepción.
Económicamente, los incidentes en Barcelona podrían afectar el comercio local, mientras el turismo sufre cancelaciones en zonas afectadas. Socialmente, las manifestaciones reflejan solidaridad, pero también tensiones, con sectores conservadores denunciando radicalización. Políticamente, presionan a Sánchez para endurecer su postura, aunque el éxito del plan de Trump podría desinflar el movimiento si la paz avanza. Estas protestas, en un España dividida, destacan la lucha por Palestina como un reflejo de identidades y aspiraciones globales, dejando un eco que resonará más allá de esta noche.





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