El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , ha desvelado los detalles de la segunda fase de su plan de paz para Gaza , un marco ambicios...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha desvelado los detalles de la segunda fase de su plan de paz para Gaza, un marco ambicioso que busca consolidar el alto el fuego alcanzado en la primera etapa y transformar el enclave en una zona de estabilidad bajo supervisión internacional. Esta fase, que entrará en vigor tras la liberación de los rehenes y la retirada inicial de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), incluye la internacionalización de Gaza, el desarme total de Hamás y otras facciones de la Sala de Operaciones Conjuntas Palestina, el aplastamiento de cualquier grupo que desobedezca el acuerdo, y el despliegue de Cascos Azules como parte de una Fuerza Internacional de Estabilidad en Gaza (FIEG). Trump, en un discurso desde la Casa Blanca, ha calificado esta etapa como "el verdadero comienzo de una paz eterna", enfatizando que su implementación garantizará la reconstrucción económica y la seguridad mutua, con un fondo de 50 mil millones de dólares ya comprometido por aliados del Golfo.
La internacionalización de Gaza representa el pilar central de esta fase, convirtiendo el enclave en un territorio bajo administración temporal de un consejo internacional que incluirá representantes de la ONU, la Unión Europea, Estados Unidos y países árabes moderados como Egipto, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos. Este consejo, con sede en Ramala y supervisión en Gaza, gestionará la reconstrucción de infraestructuras destruidas —el 80% de las viviendas y hospitales—, la distribución de ayuda humanitaria y el desarrollo económico, con exenciones aduaneras para atraer inversiones en turismo, agricultura y tecnología. La medida busca evitar vacíos de poder que Hamás o facciones radicales podrían explotar, asegurando que Gaza se convierta en un hub comercial neutral, con puertos y aeropuertos abiertos bajo control conjunto, un modelo similar al de la Autoridad Provisional de Kosovo en 1999.
El desarme de Hamás y las facciones de la Sala de Operaciones Conjuntas Palestina —que incluye a la Yihad Islámica y otros grupos armados— es otro elemento clave, con un plazo de 90 días para la entrega de todas las armas ofensivas, desde cohetes hasta túneles y arsenales ocultos. Bajo supervisión de inspectores egipcios y palestinos, respaldados por tecnología de la ONU como drones y sensores sísmicos, el proceso garantizará la destrucción o almacenamiento neutral de estos materiales, con incentivos como amnistías para combatientes de bajo rango que colaboren. Trump ha advertido que cualquier incumplimiento activará cláusulas de "aplastamiento", permitiendo intervenciones rápidas de fuerzas internacionales para neutralizar disidentes, un mecanismo que Netanyahu ha elogiado como "garantía de seguridad".
La Fuerza Internacional de Estabilidad en Gaza (FIEG), compuesta por Cascos Azules de la ONU con contingentes de países neutrales como India, Brasil y Canadá, se desplegará en fases para patrullar fronteras y supervisar el desarme, con 5,000 efectivos iniciales que podrían aumentar a 10,000. Esta misión, financiada por el fondo de reconstrucción, incluirá entrenamiento para fuerzas palestinas locales, despolitizadas y enfocadas en seguridad interna, un paso hacia la gobernanza compartida con la Autoridad Palestina. El plan también contempla la eliminación de elementos extremistas en la Autoridad, asegurando un liderazgo moderado para negociaciones futuras sobre el estado palestino.
El impacto de esta segunda fase es transformador. Humanitariamente, acelera la reconstrucción, salvando vidas con ayuda y vivienda. Económicamente, atrae inversiones que podrían generar 100,000 empleos en Gaza. Socialmente, promueve reconciliación, aunque el desarme genera resistencias. Políticamente, Trump se consolida como mediador, con Netanyahu ganando legitimidad y Hamás moderándose. En Europa, líderes como Sánchez han elogiado el marco, aunque la izquierda lo critica como "imposición". Con el despliegue de Cascos Azules inminente, esta fase podría redefinir Gaza, pero su éxito depende de la unidad palestina y la no desobediencia, dejando un legado de esperanza en un conflicto centenario.





.png)



COMMENTS