El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , ha confirmado que ha autorizado a la CIA a llevar a cabo operaciones encubiertas en Venezue...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado que ha autorizado a la CIA a llevar a cabo operaciones encubiertas en Venezuela, una medida que representa una escalada dramática en la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro y podría incluir acciones letales contra figuras clave del narcotráfico y el gobierno. En una conferencia de prensa en la Casa Blanca el 15 de octubre de 2025, Trump admitió la directiva secreta, revelada previamente por The New York Times, y justificó su decisión citando dos motivos principales: "el flujo masivo de migrantes venezolanos hacia Estados Unidos" y "la gran cantidad de drogas que entran desde Venezuela, especialmente a través del mar". Esta confirmación, inusual para operaciones clasificadas, permite a la agencia ejecutar una gama de actividades, desde recopilación de inteligencia hasta operaciones disruptivas o letales en el territorio continental venezolano, ya sea de forma unilateral o coordinada con acciones militares mayores.
Trump, durante su alocución de 20 minutos, evitó detalles operativos, pero insinuó que la CIA podría actuar contra Maduro o su gobierno, respondiendo a una pregunta sobre si la agencia tiene autorización para "eliminar" al líder venezolano con un "es ridícula" que no descartó la posibilidad. "Autorizamos por dos razones: número uno, han vaciado sus prisiones en Estados Unidos. Y el otro son las drogas; tenemos muchas drogas viniendo de Venezuela, y muchas de las drogas venezolanas entran por mar", explicó, refiriéndose a los recientes strikes de la Marina estadounidense contra embarcaciones sospechosas en el Caribe, que han matado a 27 personas en las últimas semanas. La directiva clasificada, emitida en septiembre, amplía el mandato de la CIA para operaciones que van desde sabotaje cibernético hasta capturas selectivas, en un contexto donde Washington ha etiquetado a Venezuela como un "narcoestado" respaldado por Irán y Rusia.
El anuncio ha provocado una reacción visceral en Caracas. Maduro, en un discurso televisado desde el Palacio de Miraflores, denunció las operaciones como "golpes de estado orquestados por la CIA", ordenando ejercicios militares en barrios populares y movilizando a la Guardia Nacional Bolivariana y milicias civiles para defender "montañas, costas y fábricas". El Ministerio de Asuntos Exteriores venezolano ha calificado la autorización como una "violación flagrante del derecho internacional", exigiendo a la ONU una investigación inmediata, mientras acusa a Washington de usar el narcotráfico como pretexto para una invasión. En el terreno, la tensión es palpable: tres bombarderos B-52 estadounidenses han sido avistados en el Caribe, y un F-16 venezolano ha sido enviado para interceptarlos, en un despliegue que incluye ocho buques de guerra y un submarino nuclear en Puerto Rico. Fuentes militares estadounidenses aseguran que las operaciones de la CIA se centrarán en "objetivos de alto valor" del Cartel de los Soles, la facción militar acusada de traficar cocaína con el apoyo del régimen, con posibles strikes selectivos en laboratorios y rutas marítimas.
Esta escalada forma parte de la doctrina Trump para Venezuela, que incluye una recompensa de 50 millones de dólares por la captura de Maduro y strikes navales contra barcos de narcotráfico que han matado a 27 en semanas recientes. El Mandatario ha reiterado su objetivo: remover a Maduro del poder, argumentando que el gobierno venezolano actúa como una "empresa criminal" que exporta drogas y desestabiliza la región, con el apoyo de Irán y Rusia. Fuentes del Pentágono indican que la CIA podría colaborar con operaciones terrestres si se confirma el respaldo del régimen a carteles, aunque Trump evitó detalles cuando se le preguntó si la agencia tiene autorización para "eliminar" a Maduro, llamándolo una "pregunta ridícula". La oposición venezolana, liderada por María Corina Machado, ha elogiado la medida como un "paso hacia la libertad", pero advierte contra una intervención que podría causar más sufrimiento a civiles.
Económicamente, la amenaza podría colapsar el petróleo venezolano, ya en 60 dólares el barril, afectando ingresos de 20 mil millones anuales. Socialmente, ha unido a la diáspora venezolana en apoyo a Trump, pero genera miedo en Caracas, con acaparamiento de alimentos y éxodo de 5,000 personas en 48 horas. Políticamente, fortalece a Trump de cara a 2026, pero arriesga aislamiento si la OEA condena la acción. Con la CIA activa y Maduro en alerta, esta autorización no solo presiona al régimen, sino que redefine la política hemisférica, dejando un legado de confrontación abierta entre Washington y Caracas.





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