El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido un ultimátum drástico a Hamás, exigiendo que acepten su plan de paz para Gaza ante...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha emitido un ultimátum drástico a Hamás, exigiendo que acepten su plan de paz para Gaza antes de las 12:00 del domingo (hora de Madrid), bajo amenaza de "desatar un infierno como nunca antes se ha visto contra Hamás". Esta advertencia, lanzada desde la Casa Blanca en una declaración que ha conmocionado al mundo, representa el clímax de las negociaciones intensas que Trump ha impulsado durante semanas, con el objetivo de poner fin al conflicto que ha devastado Gaza durante casi dos años. El plan, detallado en un documento de 20 puntos, incluye la liberación inmediata de todos los rehenes, un alto al fuego indefinido y la reconstrucción del enclave bajo supervisión internacional, pero Trump ha dejado claro que el rechazo de Hamás desencadenará una respuesta militar abrumadora, respaldada por Israel y aliados regionales.
El ultimátum, que establece un plazo de tres o cuatro días desde su anuncio inicial, subraya la impaciencia de Trump por cerrar el acuerdo, advirtiendo que "si este último chance no se alcanza, todo el infierno se desatará contra Hamás". El plan propone un intercambio de 20 rehenes vivos y los restos de los fallecidos por cientos de palestinos detenidos en Israel, junto con la desmilitarización de Gaza y la creación de un consejo de gobierno temporal liderado por un "Board of Peace" internacional, encabezado por el propio Trump. Israel, que mantendría una presencia de seguridad en la franja, se compromete a retirar fuerzas gradualmente bajo observación de la ONU y países árabes, mientras Hamás debe renunciar a su rol gobernante y permitir una administración apolítica. Trump ha enfatizado que el acuerdo "ahorra vidas de todos los combatientes de Hamás restantes" si se comprometen a la coexistencia pacífica, pero ha sido explícito en que el rechazo significará "paz en Medio Oriente de una forma u otra", insinuando una ofensiva israelí masiva.
La propuesta ha recibido respaldo de Netanyahu, quien la ve como un camino para "terminar el trabajo" sin un estado palestino inmediato, y de mediadores como Qatar y Egipto, que presionan a Hamás para aceptar. Sin embargo, el grupo ha respondido con cautela, con su ala militar en Gaza resistiendo la desmilitarización y exigiendo garantías de retirada total israelí. Fuentes cercanas indican que el plazo del domingo, a las 12:00 hora de Madrid, es innegociable, y que Trump ha consultado con líderes árabes y musulmanes para asegurar un marco de reconstrucción de 50 mil millones de dólares, enfocado en vivienda y economía para Gaza. La Autoridad Palestina ha validado el plan como "pragmático", pero Hamás y la Yihad Islámica lo rechazan como "capitulación", temiendo perder influencia.
El ultimátum ha polarizado reacciones globales. En Washington, aliados de Trump lo celebran como un golpe maestro, mientras demócratas lo critican como "imposición unilateral". En Oriente Medio, palestinos en Cisjordania ven esperanza en la liberación de prisioneros, pero en Gaza, la población civil, atrapada en bombardeos, clama por cualquier fin al sufrimiento. Israel ha intensificado operaciones en Gaza City, con Netanyahu afirmando que "terminará el trabajo" si Hamás rechaza, lo que podría significar una ofensiva que deje la franja inhabitable.
Económicamente, el plan contempla exenciones aduaneras para Gaza como zona de comercio, atrayendo inversiones del Golfo, pero el rechazo podría prolongar la crisis, costando miles de millones en ayuda humanitaria. Socialmente, ha unido a naciones del Medio Oriente en apoyo cauteloso, pero ha dividido a palestinos entre moderados y radicales. Políticamente, fortalece a Trump de cara a 2026, pero arriesga un fracaso que manche su legado. Con el plazo expirando, el mundo observa si Hamás cede o si el "infierno" se desata, redefiniendo el futuro de Gaza.





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