El presidente de Estados Unidos, Donald Trump , ha proclamado un "nuevo comienzo" en el Medio Oriente tras el anuncio de Hamás d...
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha proclamado un "nuevo comienzo" en el Medio Oriente tras el anuncio de Hamás de aceptar el desarme completo y la liberación inmediata de todos los rehenes israelíes como parte de su plan de paz para Gaza, declarando oficialmente que "la guerra ha terminado". En un discurso triunfal desde la Casa Blanca este miércoles 8 de octubre de 2025, Trump afirmó: "Hamás ha aceptado desarmarse y liberar a todos los rehenes. Israel se retira gradualmente, y Gaza renace como zona de paz y prosperidad. Esto es el fin de una era de sangre y el inicio de la era de la reconciliación". Este pacto, mediado por Qatar, Egipto y Turquía, culmina semanas de negociaciones intensas y representa el mayor logro diplomático de Trump, superando esfuerzos previos de administraciones demócratas y republicanas, y abriendo la puerta a una reconstrucción de 50 mil millones de dólares financiada por aliados del Golfo.
La aceptación de Hamás, detallada en un comunicado emitido desde Doha, confirma el desarme total de sus armas ofensivas —cohetes, túneles y arsenales— bajo supervisión de un comité egipcio-palestino, con entrega en 90 días para garantizar la no repetición de ataques como el del 7 de octubre de 2023. El grupo ha expresado su disposición a transferir la administración de Gaza a una autoridad palestina de tecnócratas independientes, respaldada por consenso nacional y apoyo árabe, aunque rechaza una gestión internacional directa y condiciona el proceso a negociaciones sobre derechos palestinos. La liberación de los 48 rehenes —20 vivos y 28 fallecidos— se completará en 72 horas, con la devolución de cuerpos verificada por la Cruz Roja, a cambio de cientos de prisioneros palestinos, incluyendo líderes con cadena perpetua.
Trump, en su alocución, elogió la "valentía" de Netanyahu y la "pragmatismo" de Hamás, ordenando a Israel pausar bombardeos para facilitar la extracción segura. El primer ministro israelí ha ratificado el acuerdo en su gabinete, retirando tropas de la "línea amarilla" en 24 horas, liberando el 30% de Gaza para ayuda humanitaria. Netanyahu ha condicionado la fase dos —desarme y gobernanza— a garantías de seguridad, pero ha prometido un "fin definitivo al terrorismo". Mediadores como el emir de Qatar han facilitado el diálogo, con Trump viajando a Jerusalén para la ceremonia de liberación, un evento que podría incluir a familias de rehenes.
El impacto es monumental. Humanitariamente, salva miles de vidas en Gaza, donde 40,000 han muerto desde 2023, permitiendo reconstrucción con 50 mil millones de dólares. Económicamente, Gaza se convierte en hub comercial con exenciones aduaneras, atrayendo inversiones del Golfo. Socialmente, alivia el trauma israelí con reunificaciones, aunque facciones radicales resisten. Políticamente, Trump se inmortaliza como artífice de la paz, fortaleciendo su legado ante 2026, mientras Netanyahu gana legitimidad pero arriesga divisiones internas. La Autoridad Palestina celebra el marco, y Europa, con Sánchez a la cabeza, lo elogia como "pragmático".
Sin embargo, el desarme de Hamás genera escepticismo, con la Yihad Islámica evaluando su adhesión. Trump ha advertido que incumplimientos activarán "cláusulas de aplastamiento" con intervención internacional, un mecanismo que asegura cumplimiento. En Gaza, la población respira alivio, con calles llenas de banderas tras el anuncio, pero la desconfianza persiste. Este "nuevo comienzo" de Trump no solo termina una guerra, sino que reescribe el mapa regional, dejando un legado de audacia diplomática que la izquierda, que lo rechazó inicialmente, ahora debe reconocer.





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