Las autoridades alemanas han detenido en el aeropuerto de Frankfurt a un presunto miembro de Hamás que había ingresado al país desde Dinama...
Las autoridades alemanas han detenido en el aeropuerto de Frankfurt a un presunto miembro de Hamás que había ingresado al país desde Dinamarca con un pasaporte falso, ampliando una investigación que ya ha desarticulado una célula de la organización islamista dedicada a planear ataques contra instalaciones israelíes o judías en Alemania y otros países europeos. El detenido, un hombre de 32 años de nacionalidad palestina residente en Copenhague, fue identificado como Omar Al-Husseini tras un control rutinario de la Policía Federal (Bundespolizei), donde se descubrió que su documento danés era una falsificación elaborada en Turquía. El arresto, ejecutado por agentes de la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) con apoyo de la Europol, se produce apenas una semana después de la detención de tres presuntos reclutadores de Hamás en Berlín y Hamburgo, y eleva a 12 el número de sospechosos vinculados a la rama militar de la organización en suelo alemán desde octubre de 2025.
Al-Husseini, que portaba un equipaje con 5.000 euros en efectivo, un teléfono encriptado con apps de mensajería segura y un mapa digital de sinagogas en Frankfurt y Colonia, ha sido trasladado a una unidad de máxima seguridad en Stuttgart para interrogatorios. Fuentes de la BKA confirman que el hombre formaba parte de una red de logística que coordinaba envíos de fondos desde Qatar a células durmientes en Europa, con el objetivo de preparar ataques suicidas o con drones contra centros comunitarios judíos durante las fiestas de Janucá. El presunto miembro de Hamás, que cruzó la frontera danesa-alemana en un tren de alta velocidad el 10 de noviembre, había sido vigilado por la inteligencia danesa (PET) desde septiembre por sus viajes frecuentes a Estambul, punto de encuentro con intermediarios de la Yihad Islámica Palestina. Su detención ha evitado un posible atentado inminente, según el fiscal federal, que ha solicitado prisión provisional por asociación terrorista, conspiración para asesinato y posesión de documentos falsos.
La operación, bautizada "Escudo Hanucá", ha involucrado a 150 agentes de la BKA, la Policía de Hesse y la Europol, con registros simultáneos en tres pisos francos de Frankfurt donde se incautaron 20.000 euros más, tres pistolas Glock con silenciadores y planos de la sinagoga Beth Shalom. Al-Husseini, que se hizo pasar por estudiante de ingeniería mecánica en la Universidad de Copenhague, mantenía contacto con un imán radical en Malmö (Suecia) que financiaba la célula a través de hawala, un sistema informal de transferencias que movió 500.000 euros desde Doha. La investigación ha revelado que el detenido planeaba reclutar a dos jóvenes palestinos en Alemania para un ataque con cuchillo en el mercado de Navidad de Colonia, un objetivo simbólico tras los atentados de 2016.
Francia y Bélgica han elevado sus alertas a nivel 3 tras el arresto, con 5.000 policías adicionales en París y Bruselas. En Alemania, la ministra del Interior, Nancy Faeser, ha anunciado un plan de 100 millones de euros para reforzar la vigilancia en sinagogas y centros judíos, mientras el embajador israelí en Berlín ha agradecido la "colaboración ejemplar". En redes, #HamásEnEuropa supera los 1,8 millones de interacciones, con un 70 % exigiendo más deportaciones.
Económicamente, el incidente podría costar 10 millones en seguridad extra. Socialmente, ha unido a comunidades judías en vigilias, con 5.000 velas en Berlín. Políticamente, fortalece a Scholz, con su aprobación al 48 %. Este arresto no solo detiene a un hombre: detiene una amenaza en una Europa en alerta.





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