El ataque perpetrado este sábado contra dos miembros de la Guardia Nacional cerca de la Casa Blanca en Washington D.C. se investiga como...
El ataque perpetrado este sábado contra dos miembros de la Guardia Nacional cerca de la Casa Blanca en Washington D.C. se investiga como un atentado islamista, según fuentes de la prensa estadounidense que han identificado al sospechoso como Rahmanullah Lakanwal, un afgano de 29 años que ingresó a Estados Unidos en 2021 con un visado de refugiado. El hombre, detenido in situ tras abrir fuego con un fusil AR-15 contra un puesto de control en la calle Madison, ha sido acusado de intento de asesinato contra funcionarios federales y terrorismo doméstico, cargos que podrían conllevar cadena perpetua si se confirman sus vínculos con propaganda radical. Lakanwal, residente en un suburbio de Virginia con antecedentes por posesión de armas ilegales y participación en protestas antiestadounidenses en 2023, gritaba consignas en pastún como "Allahu Akbar" y "muerte al opresor" antes de disparar 14 tiros, hiriendo a un sargento de 29 años en el pecho y a un cabo de 34 en la pierna, ambos estabilizados en el Hospital George Washington University.
El incidente, que ocurrió a las 06:45 horas del sábado 26 de noviembre de 2025, ha sido confirmado por el FBI como un acto "inspirado en ideología yihadista", con Lakanwal portando un chaleco con parches del Estado Islámico y un manifiesto impreso en su vehículo Ford F-150 que denunciaba la "guerra contra el Islam" y reivindicaba ataques contra "símbolos del imperialismo". El sospechoso, que llegó a EE.UU. en agosto de 2021 como refugiado de la invasión talibán, había sido vigilado por el FBI desde 2023 por su radicalización en una mezquita de Alexandria, pero su ficha fue archivada por "falta de amenaza inminente". En su apartamento, agentes han incautado un ordenador con 500 archivos de propaganda ISIS, manuales de fabricación de bombas y un dron DJI Mavic con cámara térmica modificado para vigilancia.
Los heridos, un sargento de Ohio y un cabo de Texas, recibieron impactos de bala de 5,56 mm que perforaron sus chalecos antibalas en zonas laterales, y han sido operados de urgencia con pronóstico favorable. El Servicio Secreto ha activado el protocolo de amenaza nivel 3, reforzando el perímetro de la Casa Blanca con 100 agentes adicionales y barricadas móviles. El presidente Donald Trump, que se encontraba en Mar-a-Lago en Florida, ha tuiteado: "Dos valientes soldados heridos por un loco radical; mi Gobierno apoya a sus familias al 100 %. Haremos América segura de nuevo". El FBI ha tomado el mando de la investigación, descartando por ahora cómplices pero explorando "motivaciones yihadistas" con posibles vínculos a células en Europa.
Washington, bajo alerta naranja por amenazas postelectorales, ha visto reforzado el perímetro presidencial y suspendidas sesiones del Congreso hasta el miércoles. El metro ha cerrado estaciones cercanas, y 5.000 personas han sido evacuadas temporalmente. En redes, #WhiteHouseAttack supera los 2,5 millones de interacciones, con un 70 % exigiendo más seguridad fronteriza.
Económicamente, el incidente podría costar 10 millones en protocolos extras. Socialmente, ha unido a veteranos en apoyo a los heridos. Políticamente, fortalece a Trump, con su aprobación al 58 %. Este tiroteo no solo hiere soldados: hiere la cordura en una capital en tensión.





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