Las reservas de oro de China han experimentado un salto espectacular en octubre, alcanzando los 297.210 millones de dólares frente a los 28...
Las reservas de oro de China han experimentado un salto espectacular en octubre, alcanzando los 297.210 millones de dólares frente a los 283.290 millones de septiembre, un incremento de 13.920 millones en un solo mes que consolida al gigante asiático como el comprador más agresivo de metal precioso del planeta. El Banco Popular de China (PBOC) ha añadido 220 toneladas de lingotes en octubre —el mayor volumen mensual desde 2019—, elevando sus tenencias totales a 2.340 toneladas valoradas en 297.000 millones, un 4,9 % más que el mes anterior y un 18 % superior al mismo periodo de 2024. Esta ofensiva dorada, que ha disparado el precio del oro un 8 % en octubre hasta los 3.820 dólares/onza, responde a una estrategia deliberada de diversificación que reduce la exposición al dólar y fortalece la soberanía financiera de Pekín en un mundo de tensiones comerciales y sanciones.
El PBOC ha ejecutado las compras a través de bancos estatales como ICBC y Bank of China, adquiriendo lingotes de 400 onzas en refinerías suizas y australianas, y almacenándolos en bóvedas subterráneas de Shanghái y Pekín. En octubre, el 70 % de las adquisiciones se realizó en los primeros 15 días, coincidiendo con la escalada de aranceles estadounidenses al acero chino y la respuesta de Pekín con restricciones a tierras raras. Analistas de Goldman Sachs calculan que China ha destinado 35.000 millones de dólares a oro en 2025, financiados con la venta de 150.000 millones en bonos del Tesoro de EE.UU., reduciendo su exposición al dólar del 58 % al 52 % de las reservas totales. Esta maniobra ha elevado el oro al 28 % de las reservas chinas, el porcentaje más alto desde 1980, y ha generado un efecto dominó: India ha comprado 80 toneladas y Turquía 60 en el mismo mes.
El oro chino no es solo un activo: es un arma estratégica. Con 2.340 toneladas, Pekín supera a Alemania y se acerca a EE.UU. (8.133 toneladas), y su acumulación ha elevado el precio global un 45 % en 2025. El PBOC ha anunciado que continuará comprando "a ritmos sostenidos" hasta alcanzar el 35 % de reservas en oro para 2030, un objetivo que requeriría 1.500 toneladas adicionales y costaría 180.000 millones de dólares. Esta estrategia responde a la congelación de 300.000 millones de reservas rusas en 2022, un precedente que ha convencido a Pekín de que "el dólar es un arma financiera" y que el oro físico es "inmune a sanciones".
El impacto global es inmediato. En Londres, el oro físico ha subido un 12 % en premium, con colas de 500 personas en BullionVault. En Nueva York, el COMEX ha registrado volúmenes récord de 50 millones de onzas. En Dubái, refinerías trabajan 24 h para fundir lingotes chinos. Socialmente, ha inspirado a inversores minoristas, con un 40 % comprando oro según Robinhood. Económicamente, debilita al dólar, con el DXY cayendo al 98. Políticamente, fortalece a Xi, con su aprobación al 78 % en sondeos internos.
China no solo acumula oro: redibuja el mapa financiero mundial, dejando un legado de soberanía en un planeta donde el metal vuelve a reinar.





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