La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha puesto en marcha un proyecto innovador y urgente para combatir la ex...
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha puesto en marcha un proyecto innovador y urgente para combatir la expansión del avispón oriental (Vespa orientalis), una especie invasora que está causando estragos en las colmenas de Andalucía y amenazando la producción de miel, un sector que genera 50 millones de euros anuales y emplea a 5.000 apicultores en la región. El plan, que se desarrolla en colaboración con universidades y centros de investigación, se basa en el despliegue de trampas selectivas con cebos atrayentes específicos que capturan exclusivamente a esta especie sin dañar a abejas ni otros polinizadores nativos, una estrategia que ya se prueba en 20 asentamientos apícolas de las provincias de Málaga, Granada, Almería y Sevilla. Esta iniciativa no solo busca proteger las colmenas, sino también garantizar la soberanía alimentaria andaluza, ya que el avispón oriental, originario de Oriente Medio y el norte de África, ha reducido hasta un 40% la producción de miel en zonas afectadas al depredar abejas adultas y larvas, debilitando colonias enteras en plena temporada de floración.
El avispón oriental, que mide hasta 3 centímetros y presenta un abdomen amarillo con bandas negras, llegó a Andalucía en 2022 a través de contenedores de fruta importada desde Marruecos, y desde entonces se ha expandido a un ritmo alarmante, con avistamientos en más de 50 municipios y una población que se duplica cada año gracias a su alta tasa reproductiva —una reina puede fundar nidos con 2.000 individuos—. Estos insectos, activos desde primavera hasta otoño, atacan colmenas en enjambres de hasta 50 ejemplares, matando a miles de abejas en minutos y dejando las colmenas desprotegidas, lo que no solo afecta la miel —Andalucía produce el 20% nacional, con 15.000 toneladas anuales—, sino también la polinización de cultivos como almendros, naranjos y olivares, valorados en 2.000 millones de euros. Los apicultores han reportado pérdidas de 10 millones de euros en 2025, con un 30% de colmenas abandonadas por estrés y un 25% de reducción en la producción de jalea real y propóleo.
El proyecto de COAG, con un presupuesto inicial de 1,2 millones de euros financiados por la Junta de Andalucía y fondos europeos NextGeneration, despliega 5.000 trampas en un radio de 100 km alrededor de los focos detectados, utilizando cebos proteicos con feromonas sintéticas que atraen exclusivamente a la Vespa orientalis, evitando capturas accidentales de abejas melíferas o avispas comunes. Las trampas, de diseño cilíndrico con entrada unidireccional y líquido atrayente a base de proteína de pescado, se instalan a 1,5 metros del suelo en zonas de paso de los avispones, con un 85% de eficacia en pruebas piloto realizadas en Málaga durante el verano. Además, se han creado 10 equipos de respuesta rápida con drones térmicos para localizar nidos —que pueden albergar 3.000 individuos en árboles huecos o tejados— y neutralizarlos con insecticidas biológicos antes de que las reinas hibernen.
La iniciativa ha involucrado a 500 apicultores voluntarios que monitorizan colmenas con cámaras y sensores acústicos para detectar ataques en tiempo real, enviando alertas vía app móvil a los equipos de COAG. En Granada, donde el avispón ha destruido el 50% de las colmenas en la Vega, los resultados preliminares muestran una captura de 2.000 avispones por trampa en dos semanas, reduciendo ataques un 60%. El plan también incluye campañas de sensibilización en escuelas rurales, donde 10.000 niños han aprendido a identificar la especie, y la creación de un banco de reinas de abejas para repoblar colmenas afectadas, con 5.000 nuevas colonias distribuidas en 2025.
La amenaza del avispón oriental va más allá de la miel: su picadura, con veneno neurotóxico, ha causado 15 hospitalizaciones en Andalucía este año, y su expansión podría afectar la biodiversidad al competir con polinizadores nativos. COAG ha exigido al Ministerio de Agricultura un fondo nacional de 20 millones para extender el plan a Murcia y Valencia, donde ya se detectan focos. Socialmente, ha unido a apicultores en protestas en Sevilla con 2.000 tractores, exigiendo "protección real". Económicamente, salva un sector de 5.000 empleos directos. Políticamente, fortalece demandas de control de fronteras fitosanitarias. Este plan no solo caza avispones: defiende la soberanía alimentaria andaluza en un mundo invasor.





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