El Comité Olímpico Internacional (COI) se prepara para aprobar una prohibición histórica que excluirá a mujeres transgénero y atletas con ...
El Comité Olímpico Internacional (COI) se prepara para aprobar una prohibición histórica que excluirá a mujeres transgénero y atletas con diferencias en el desarrollo sexual (DSD) de todas las categorías femeninas en los Juegos Olímpicos, una medida que marcará un antes y un después en la política de género del deporte de élite y que ha sido confirmada por medios internacionales como The Telegraph. Esta decisión, que se someterá a votación en la sesión ejecutiva del COI prevista para diciembre de 2025 en Lausana, responde a años de controversia sobre la ventaja biológica de competidoras con niveles elevados de testosterona, y podría aplicarse ya en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026 y definitivamente en Los Ángeles 2028. La norma, que ha sido filtrada en un borrador de 42 páginas, establece que solo podrán competir en categorías femeninas aquellas atletas que hayan nacido y se hayan desarrollado como mujeres biológicas desde la pubertad, sin haber pasado por la pubertad masculina ni contar con cromosomas XY, un criterio que afectaría a figuras como la nadadora Lia Thomas o la corredora Caster Semenya, y que ha generado un debate global sobre inclusión, ciencia y fair play.
El borrador, que endurece las directrices de 2021 que permitían la participación con límites de testosterona por debajo de 2,5 nmol/L, elimina cualquier excepción y obliga a las federaciones internacionales a implementar tests genéticos y hormonales obligatorios para todas las atletas en categorías femeninas de alto rendimiento. La medida, impulsada por el presidente del COI Thomas Bach en su último año de mandato, ha sido respaldada por 85 de las 106 federaciones olímpicas, con especial énfasis en natación, atletismo y halterofilia, deportes donde la ventaja física ha sido más controvertida. Bach ha defendido la prohibición como "una cuestión de justicia para las mujeres", argumentando que "la ciencia ha demostrado que la pubertad masculina confiere ventajas irreversibles en fuerza, velocidad y resistencia que no se mitigan con tratamientos hormonales". La nueva política también incluye sanciones a federaciones que no cumplan, como la pérdida de financiación olímpica y la exclusión de eventos.
La reacción ha sido inmediata y polarizada. En el mundo del deporte, atletas como la nadadora Sharron Davies y la tenista Martina Navratilova han celebrado la decisión como "un triunfo del sentido común", mientras organizaciones LGTBI+ y activistas trans han convocado protestas en Lausana para el día de la votación, con 10.000 personas esperadas bajo el lema "Deporte para todas". En redes, #FairPlayForWomen supera los 2 millones de interacciones, con un 65% de apoyo a la prohibición según encuestas de BBC Sport, pero un 30% criticando "discriminación". Países como Canadá y Nueva Zelanda han anunciado que boicotearán eventos si se aprueba, mientras Rusia y Hungría la respaldan como "defensa de la biología".
El impacto es profundo. Deportivamente, afecta a 50 atletas trans y DSD en activo, con 20 en natación y atletismo. Socialmente, reaviva debates sobre identidad, con un 55% de encuestados en The Guardian viendo la medida como "necesaria" y un 40% como "retroceso". Económicamente, podría costar 100 millones en patrocinios a federaciones progresistas. Políticamente, fortalece a gobiernos conservadores, con Trump tuiteando "¡Por fin justicia para las mujeres!". Esta prohibición no solo redefine categorías: cuestiona la inclusión en un olimpismo que busca ser universal.
.jpg)




.png)



COMMENTS